Una buena persona.
El otro día me ocurrió un caso que quiero contaros, algo que me hace creer que no está todo perdido mientras existan personas así, tal vez no tenga mayor importancia, pero para mí la tiene ya que en los tiempos que vivimos, uno no está muy acostumbrado a gestos de tal generosidad.
Aunque pueda resultar un tanto humorístico, todo empezó hace unos días cuando me quemé el dedo meñique con el aceite al freír un huevo, éste saltó como si estuviera vivo y me quemó, como consecuencia me salió la consiguiente ampolla, hasta aquí todo normal, pero lo realmente importante de esta pequeña historia, lo que de verdad me sorprendió, es que dos días después, estando yo en el metro una muchacha de unos 25 años se acercó a mí y se sentó a mi lado, sacó algo del bolso y me lo ofreció, yo pensé en primera instancia, por su forma y tamaño que era un chicle, pero lo que me estaba dando era una tirita para que me la pusiera en el dedo, mejor dicho, ella misma me la puso, cosa que le agradecí entre sorprendido y extrañado por lo infrecuente.
Como ya he dicho antes, esto puede que no tenga importancia, pero según la sociedad en la que nos ha tocado vivir, no es muy normal un acto de tal generosidad, o al menos yo no estoy acostumbrado a esos detalles en esta sociedad en la que cada uno va a lo suyo, yo incluido.
Este hecho me hace pensar que aún hay gente buena por el mundo, y me da esperanzas de que en la sociedad siga habitando el germen de la buena voluntad.
Bueno, en fin, eso es todo, sólo quería que supierais que a veces ocurren pequeños milagros que nos hacen un poco mejores.












Rafael, Cádiz, 1950, dos hijos y un nieto. Vivo en Madrid y adoro el mar; escribo para no sentirme solo mientras opino sobre las cosas que suceden, las que me suceden, e invento aquellas que no sucederán nunca.
....................
Marilia dijo
Jo, qué bonito! A mí no me parece tan insignificante; tal como tú dices no se dan este tipo de gestos en abundancia, hay que saber apreciarlos.
Pequeños milagros como éste, día a día, harían este mundo mucho mejor. Y a nosotros, los que lo hacemos o los recibimos, mucho más felices.
Tuviste suerte de cruzarte ese día con un pequeño ángel terrenal...
23 Marzo 2008 | 11:35 AM