Eso me llenó de zozobra y me inquietó de tal manera, que a partir de ese momento ya no supe si el habitante de la casa deshabitada estaba dentro o fuera, si vivía en ella o lo hacía en otro lugar, y si el observado a partir de entonces iba a ser yo.
Al día siguiente, en cuanto salimos al recreo y sin dar tiempo a que nadie dijera nada, conté la experiencia vivida el día anterior, conté que había visto al hombre solitario de la casa y que por tanto, el hombre existía, pues yo lo había visto y él me había visto a mí.
Los compañeros enmudecieron entonces, creándose un silencio y una atmósfera a mí alrededor imposible de describir.
-¿Qué pasa? –pregunté.
Uno de ellos tomó la palabra y me dijo que eso era imposible y qué lo que yo estaba contando era mentira. Naturalmente me revelé ante aquella afirmación tan rotunda, pues yo sabía bien lo que había visto, y sabía que el desconocido había estado allí, al pie de lo que parecía ser su domicilio, incluso hice una descripción pormenorizada de su aspecto y de su forma de vestir.
-Se parece al muerto –dijo uno cuando concluí la reseña del individuo misterioso.
-¿Al muerto? ¿Qué muerto? –pregunté yo.
-¿No te has enterado? Ayer encontraron dentro de la casa misteriosa el cadáver momificado de un hombre que se parece al que tú describes.
-No puede ser, pero si ayer mismo lo vi salir del edificio, incluso volvió a por algo que se le había olvidado, incluso me miró. –Dije yo.
-Pues claro que no puede ser –contestó otro- Llevaba más de tres años muerto.
Callé, enmudecí a partir de ese instante y me sumergí en mis propios pensamientos, deseando regresar a mi casa lo antes posible para preguntar a mis padres por lo sucedido, y que éstos me dieran una explicación satisfactoria que me devolviera la tranquilidad, aunque el regreso significara tener que pasar por delante de aquel edificio que a partir de entonces, iba a ser para siempre un recuerdo imborrable en mi memoria.
Nada, me respondieron mis padres cuando les pregunté, eso no es cosa de niños.
Pero a mi ya no me hacía falta que me dijeran nada más, porque al volver del colegio, vi el precinto policial en la puerta que prohibía el paso a toda persona ajena al siniestro edifico, y vi también al guardia que vestido de gris, vigilaba la entrada. Los corrillos de gente en la calle comentaban lo sucedido y hablaban del hallazgo de un muerto y que los pocos que lo habían visto salir en la camilla de la funeraria, decían que bajo la sábana que lo cubría, habían podido ver que aún conservaba unos largos cabellos blancos que sin duda le habían seguido creciendo después de muerto, al igual que la barba y las uñas.
Entonces, ¿qué fue lo que vi? ¿A quién había visto salir del edificio el día anterior? ¿Con quién cruce mi mirada durante un instante? Cualquiera de las respuestas me helaba la sangre, así que decidí no pensar en ello y refugiarme en la seguridad de mi familia y de mi casa, aunque la cercanía con aquella otra y a tenor del macabro hallazgo, no fuera lo más tranquilizador para mí.
Desde entonces, nunca supe a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió en aquella casa, si realmente vi lo que vi, o si todo había sido producto de mi desbordante imaginación de niño, aunque lo único de lo que estoy seguro es que un día estuve delante del habitante de la casa deshabitada, y que aquel individuo me miró por un instante con sus ojos de muerte y fuego, y eso es algo que ha perdurado siempre en mi mente, torturándome sobre la realidad del más allá, a pesar de que hace más de medio siglo que ocurrió aquella fantasía.

Tal vez si lo vistes, en una premonición o algo parecido. A lo mejor estaba ya muerto y tenías la capacidad de ver su esencia en forma de fantasma que aún habitaba aquella casa. Me ha gustado, a ver cuándo nos deleitas con otra Rafa.
Abrazos
Me he leído los tres capítulos-posts de tirón, y me ha encantado. La historia te engancha desde el principio, y ¿sabes qué?, que ahora me alegro de haber esperado a tenerla completa para disfrutarla de golpe, sumergiéndome en ella, dejándome llevar y así poder mirar con los ojos de ese niño (quizá tú mismo??) la casa de enfrente y el habitante que no habitaba, el habitante que vagaba por ella.
Muchos besos
Jo, Rafael...!
Tú mismo lo escribiste mi niño: las experiencias sólo se presentan a quiénes son capaces de tenerlas...
(Me ha encantado)
Un abrazo canarión.
Antonio
La mente tiene que estar siempre dispuesta para la imaginación.
Amenazo con otra historia pronto.
Un abrazo
Crazy Mary
Si las historias no son muy largas, es mejor leerlas de un tirón, pero si son muy extensas da mucha pereza, me alegro que te haya gustado, ¿quién sabe si aquel no era yo?
Besos
Glora
Ya lo dijo Paul Auster en "La habitación cerrada", Las historias sólo suceden a quien son capaces de contarlas, y yo, pues disfruto mucho haciéndolo.
Un beso madrileño-gaditano.
¡Jolín! Rafael, tus historias son la vida misma, te enganchan y no puedes parar... Un beso.
Rafael, pues espero atento, a ver qué viene.
Saludos y buen día
Qué miedo.....
Me encantan estas historias. Un besazo
Rafael, claro que lo viste!!! nuestros ojos no siempre captan todo lo que ocurre a nuestro alrededor y tu tuviste la suerte de captar ese momento.
Yo tambien espero atenta a lo que venga!!!
UN ABRAZO
muchas gracias por tu comentario rafael! un beso!
Unsolete
Me alegro que te guste, otro para ti.
Antonio
A ver que se me ocurre de momento no tengo nada preparado.
Un abrazo.
Parasonar
Para eso están este tipo de cuentos, para intranquilizar al personal todo lo que se pueda.
Un beso
Cris
La vista capta cosas que a veces nuestro cerebro no cntrola porque no sabemos ver, es posible q
Cris (Continuación)
...Es posible que las cosas sucedan sin que nosotros lo sepamos.
De todas formas es una historia inventada, no sucedió nunca, o tal vez sí.
Un abrazo.
Lu
Es un placer leerte y comentar tus escritos.
Un besito.
Excelente historia.... El misterio está servido, pero lo que sí es cierto, que la imaginación es infinita y el miedo, un aliado de ella. Dicen, que utilizamos una infima parte de nuestra capacidad mental y algunas personas poseen cierta sensibilidad que los demás no.....así que quién sabe?
Espero la próxima.......Un placer leerte.
Besabrazos
Tal vez no me crea, pero conozco la sensación de ser espiado desde una ventana cercana. Al principio te pones algo nervioso, te indignas por eso de que se vulnera tu intimdad. Al final, te acostumbras, te lo tomas como un juego; en definitiva, dejas de darle importancia, porque total, la vida es casi siempre la misma para todos y tampoco la mia es nada especial.La verdad, es que mis incompetencias visuales nunca me dejaron ver al fantasma con nitidez. Debería haberle saludado. Me gustó su relato. Saludos.
Unamamy
Me encanta confeccionar estos relatos de misterio.
Es verdad, según parece que no utilizamos más que una pequeña parte de nuestro cerebro, tal vez aquellos que más lo utilizan pueden llegar a apreciar sucesos sensoriales que otros no podemos, ¿cuál sería nuestra capacidad si lo utilizáramos todo?
Eso sí que es un misterio.
Besitos.
Osa Polar
¡No has tenido nunca esa sensación de saber que alguien te está mirando aunque tú estés enfrascado en otras tareas? La verdad es que es una situación incómoda, máxime cuando es un fantasma el que lo hace.
Abrazos.
Brrrrrr... he leido los tres escritos seguidos y chico... menudos nervios!.
Me ha encantado tu relato, como siempre.
Un besote guapo!.
Muchas gracias Joana, cielo, un besito también para ti.