Papa, ¡corre!
Benedicto 4 x 4 = XVI, el papa todoterreno, ha inventado un nuevo deporte de riesgo: el ratzinguering. Se trata de hacer declaraciones polémicas sobre el islam y luego ir a Turquía cuatro días vestido de blanco y saludando por la calle.
El Pontífice, llamado así porque el tío se pilla todos los puentes, ha ido un poco de sobrado y se ha negado a ponerse un chaleco antibalas en Turquía. La idea del chaleco se desestimó porque era negro, y en vez de un papa parecía un camarero. Le iban pidiendo raciones por toda Turquía. Además, en este viaje el Papa ha prescindido del papamóvil y ha utilizado un coche blindado. E el salpicadero, en lugar de una pegatina diciendo: "Papa, no corras", pone: "Papa... ¡corre!".
Un líder musulmán turco ha declarado que la visita del Papa le gusta le parece "un paso adelante". No sabemos si se refería a un avance en el entendimiento religiosos o a la serie UPA dance.
En fin, que cuando Ratzinger pise el aeropuerto del Vaticano, va a imitar a Juan Pablo II, pero al revés. Va a besar el suelo y va a decir: "De aquí no me mueve ni Dios".
Mucho ruido y muchas veces.
España es el país del mundo con mayor contaminación acústica, sólo después de Japón. Por eso los japonese tienen los ojos así.
Una de las causas de contaminación acústica es el ruido que hacen los vecinos. Por ejemplo, con las fiestas. Una fiesta es la primera causa en España de que venga la policía a tu casa. Menos en Marbella, que es la segunda. Yo creo que la policía tiene un radar especial. Siempre llega en el momento álgido de la fiesta, ese en el que la gente está haciendo el trenecito.
Todo el mundo allí "¡yeepaaaa!". Y de repente suena el timbre. Y la gente: "Shhhhh, la bolicía". Siempre hay uno borracho que dice: "Gue se domen algo". Y el policía: "Buenas noches. ¿Dónde está el dueño de la casa?". "Es la locomotora".
Es que con los tabiques de hoy en día se escucha todo. el otro día me viene Garrido y me dice: "Mis tabiques son tan finos que a mis vecinos no sólo se les oye, es que también se les ve". Le dije: "Garrido estás mirando por la ventana".
El peor de los ruidos vecinales es el que va acompañado de crujido de somier. Yo tenía unos vecinos que cada vez que se ponían al tema, ella acababa gritando. Se oía en todo el bloque. Un escándalo. Al final, ya me harté, me fui para su casa, cogí al tío por banda y le dije: "Por favor, que hay niños". Y el: "Me lo dirás a mí, que fabrico tres cada día".
Disfunción navideña.
Un colegio de Zaragoza ha decidido suprimir este año el festival navideño, entre otros motivos por ser un centro laico. Este año, en lugar de se va a cantar Oh, laica Navidad.
El consejo escolar del centro también ha decidido que este año no se canten villancicos. Se cambiarán por canciones de Chayanne. Cincuenta niños con flautas de plástico tocando: "Hay que ser torero, tutitutiiii titooooooo".
A mí me parece bien, porque los villancicos, al no estar actualizados, son confusos. Un niño hoy día oye: "Pero-mira-como-beben-los-peces-en-el-río", y se imagina a Nemo haciendo botellón.
El caso es que a los chavales nadie les ha preguntado si quieren festival de Navidad. Porque es fácil polemizar cuando no tienes que subirte tú a cantar villancicos a un muñeco nenuco, disfrazado con una barba de peluche, mientras se ríe todo el colegio.
Luego dicen que los alumnos son violentos. Hombre, por algún lado les tiene que salir la mala leche, ¿no?
En mi colegio, para estos festivales nunca había voluntarios, "A ver, ¿quién quiere ser pastorcillo?", y un silencio... pasaba una pelusa gigante. "El que no sea pastorcillo este año, va a ser Virgen, este año y el que viene". Y tu allí: "Hombre, con 11 años, prisa tampoco hay".
Lo peor era que te tocara hacer de angelito. Te ponían unas alitas, una túnica celeste, una peluca rubia, y te descolgaban del techo con un arnés. Parecías la versión gay de .
A esto le llamaban representar el misterio de la Navidad, aunque para mí el mayor misterio de la Navidad siempre ha sido de dónde saca la gente el dinero para comprar todo lo que compra. Eso sí que es un milagro.