Hace algún tiempo que no escribo nada, me invento historias y anécdotas y otros cuentos de la vida real que procuro convertir en una comedieta, para seguir con mi lema de aquí arriba de no tomarme la vida en serio. Pero eso de escribir de verdad para denunciar todo aquello que no me gusta, eso hace tiempo que no lo hago. Hay tantas cosas que no me agradan que a veces parece que me convierto en un abuelo cascarrabias, porque para enero voy a ser abuelo, y parece que este primer nieto -Daniel-, me haga meterme en el papel del señor Casamatjó, para protestar bastón en alto desde mi ventana todo eso tan feo que hay por ahí.
Lo que sucede es que los acontecimientos terminan desbordándome por ambos lados, por la izquierda y por la derecha y no doy abasto. Recorto los artículos de la prensa que voy a comentar más tarde, hasta que empiezan a amontonarse en la bandeja, y me rindo, que antes sólo eran los del PP, pero es que ahora también los socialistas están echando una mano, sobre todo con lo del medio ambiente, teniendo en cuenta que pasamos por ser el peor país en cuanto a contaminación, y que la cuestión va a seguir así por lo menos hasta 2020. ¡Que vergüenza! Y mientras tanto, el PP babeando sin acordarse de lo suyo del Prestige y lo de los incendios forestales del 98.
Yo sé por que no escribo de cosas más serias, tal vez ustedes no lo saben, seguramente ni lo hayan echado en falta, porque para ponérsele a uno mal cuerpo sólo hay que abrir un periódico del día sin necesidad de que venga uno a recordarlo de nuevo.
Entre ayer y hoy se han acumulado tantas malas noticias que es imposible comentarlas todas. ¿Y si comenzara desde el principio aunque sean noticias atrasadas y duras por el tiempo? Prefiero empezar de cero.
Pero tengo mis motivos para no hablar últimamente de aquello que me exaspera, y no son otros que aquellos que me produce la propia escritura, jamás lo hubiera pensado, porque mientras escribo se me altera el sistema nervioso, cosa que antes no me pasaba, la edad, debe ser eso, como voy a ser abuelo. Puedo leer una noticia en la prensa, pero de ahí a escribir después sobre ello, es como revolcarme en la misma mierda dos veces.
Si leo sobre la iniquidad del PP, me hierve la sangre, pero si además escribo sobre ello, la sangre llega hasta la ebullición completa por la infamia, mi ánimo se altera y se me dispara el corazón como si me indignara conmigo mismo, cómo si yo fuera el responsable de tanta mezquindad; tal vez es que me implico demasiado. Comencé cambiando de canal cada vez que esa banda del PP se asomaba a mi casa sin permiso. Y a pesar de ello, sigo estando informado de sus patrañas y triquiñuelas, son todas iguales, si leo una de hace un año, ya sé todas las demás, así que me ahorro un soponcio y me pongo a los Simpson, tan ricamente.
De todas formas es que no tengo arreglo, porque pretendía que esto fuera serio, y de echo lo es, que es verdad lo que les cuento sobre mi alteración cardiaca, pero enseguida se me olvida y vuelvo a las andadas, así que sólo voy a hablar un poco sobre la Democracia, y otro poco sobre el medio ambiente. Para rodarme un poco.
Es un invento buenísimo esto de la Democracia, lo de las autonomías, y que cada región tenga su propio Gobierno y por ende, distinta tendencia política, es bueno, es muy bueno, créanme.
La Democracia es esa forma de vivir de la que se aprovechan los que no son democráticos, donde nadan liberales, burócratas y tecnócratas, fascistas, republicanos y hasta gente normal.
Como la "risa" va por barrios, hay situaciones derivadas de pequeñas y de grandes catástrofes que hacen que nos demos cuenta como son algunos políticos, o todos.
Por ejemplo, cuando Galicia se quemó lamentablemente este verano por los cuatro costados, el PP criticó al Gobierno gallego (PSOE) por falta de imprevisión y la ministra Narbona debía dimitir. Pero todo estaba bien cuando Galicia se quemó en 1998 con Fraga de presidente de la Xunta, entonces todo fue debido a un contubernio judeomasónico y a la cerrazón de los elementos naturales: la Naturaleza, que le da por quemarse sola. Lo mismo sucedió cuando el Prestige, que para Rajoy sólo fueron "unos hilillos como de plastilina que suben hacia arriba..." unos hilillos de más de 30.000 toneladas de crudo, y las decisiones que adoptó el PP en su momento fueron las correctas, según nos quieren hacer creer, quien se lo crea. Lo malo es que ahora subyace en el fondo del mar todo lo que no se pudo recoger, por alejar el petrolero de la costa. Por cierto, ¿han visto que palabra más fea? Petrolero suena a petrodólar, otra palabra fea.
Si el Metro de Valencia (PP) se sale de sus raíles, la culpa es naturalmente del maquinista o del pasajero que estaba esperando en la estación, se le da carpetazo en 48 horas para apurar las conclusiones y que no de tiempo a que haya demasiada investigación y a otra cosa.
La verdad nunca interesó demasiado a los partidos políticos no democráticos, esa es la doble moral con la que trabaja el PP, y ese es su cinismo enfermizo.
Y me voy, que empieza a disparárseme el corazón y no es bueno que se dispare nada, para eso ya está Israel.