Cuando voy a la peluquería y le digo a peluquero que me corte el pelo, se me queda mirando de una forma..., qué falta de imaginación tienen algunos; hombre, la verdad es que nunca en mi caso fue tan cierto eso de ir a cortarme el pelo, pero podía disimular un poco, parece que se quedara con ganas de preguntar: ¿cuál de los dos?. Hasta hace poco mis amigos me llamaban Mortadelo porque era un tipo alto, delgado y con dos pelos. Los dos pelos aún los conservo, la estatura va menguando poco a poco y lo de delgado...
En fin, dejemos eso porque yo lo que quiero es hablarles de lo orgulloso que estoy de mi fondo de armario: tengo un armario lleno de ropa, es algo antigua pero no la voy a tirar si está sin usar, no se puede comparar con la ropa de David, ese que se llama Beckham, seguro que no tengo ni sus trajes, ni sus camisas, ni sus pantalones, bueno, ni nada, seguro que no tengo ni la percha donde colgar tanta ropa de firma, pues a todo eso se le llama ahora fondo de armario, que más parece que uno se esté refiriendo a la caja fuerte de un banco: "¡Dónde tienes los pantalones...!" "Los llevo puestos", "digo los nuevos", "¡en el armario, al fondo a la izquierda!".
Cuando uno es rico tiene fondo de armario, y cuando se es del montón se tienen armario, a secas.
Un tío rico es Beckham, pero he de confesar que le tengo algo de envidia, tiene tanto dinero que según la Biblia jamás entrará en el reino de los cielos, claro que, qué necesidad tendrá Beckham de ir al cielo, si ya lo tiene todo en la tierra sin necesidad de viajar, además, es tan educado que seguro que dejará pasar primero al camello. Decía que le tenía algo de envidia a David, pero envidia de la mala, de esa con calostros, de la reconcentrada, de esa que me reconcome los hígados... ¡Ah! ¿Qué ya saben cuál? Pues esa: tanto dinero, tanta ropa, tanto joyerío, tanto castillo, tanto yate de lujo, tanto coche de última generación, y cuanto bochinche y cuanta fanfarria, ¡Hombrepordios! Eso es querer tener más y no poder; pero se me pasa enseguida cuando veo a la pija de su mujer, me creo por un momento que es la mía, vestida de John Galliano o peor, ¡desnuda! sobre una cama con medidas de pista de tenis con guarda de seguridad y todo, me la imagino insinuándoseme con esos morritos espaciales, pringosos y resbaladizos, y en ese momento prefiero meterme dentro de mi armario.
Como les estaba contando antes de liarme con los Beckam, es que tengo mucha ropa por culpa de mi manía de comprármela una o dos tallas más pequeñas, como voy a adelgazar enseguida, pues ya me valdrá dentro de dos semanas... Dos años después he conseguido tener un fondo de armario que ya quisiera el futbolista ese, repleto sobre todo de pantalones que encogen, porque yo no engordo, son ellos los que adelgazan.
La verdad, no sé si llamarlo fondo de armario, si está en el fondo del armario, o es un agujero negro que se traga todo lo que echo dentro, y claro, ahí se queda para los restos, en el fondo del armario, o como quieran llamarlo.
Fijense si guardo pantalones que tengo hasta unos campana de los años 70 que aún me sientan la mar de bien, les he dado la vuelta y me los pongo al revés, con lo ancho para arriba, es la única forma de que me entren; también tengo unos de pitillo pero los he dejado por imposible porque no me valen ni para un chaleco.
Y es que yo siempre me veo delgado, debe tener una especie de anorexia o algo así, pero el pantalón no engaña, como el algodón, ese maldito que por mucho que limpie siempre encuentra algo sucio. ¡Qué agobio! Siempre me digo: "Aún estoy bien para mi edad". Esa es la cuestión, cuando uno añade "para mi edad", es que algo no marcha y uno disipa el problema engañándose con la edad.
La edad es algo que tenemos desde que nacemos, nos acompaña siempre, cuando uno es un recién nacido no tenemos edad, tenemos tiempo, y meses, yo ya no sé cuántos meses tengo, he perdido la cuenta; cuando uno se hace mayor, más mayor, lo que le falta es tiempo y le sobra edad, y cuanto más mayor se hace más años le sobran y más pantalones acumula en el fondo del armario para cuando le valgan.
Lo que pasa es que no me doy cuenta de que los años van pasando, y que hasta hace poco, después de una buena mariscada que ya quisiera para sí Pantagruel, con un par de sesiones de gimnasio estaba arreglado, ahora no, ahora las grasas se van acumulando con tesón enfermizo al rededor de mi cintura, rebosando por los pantalones como si fueran a venir los tiempos de las siete vacas flacas, estoy echando unas pancetas en los lomos que cuando me miro al espejo, más parezco a una escultura de Botero que al David... de Miguel Ángel.
Entonces no sé si echarle la culpa al espejo, a Botero, a Beckham, a la pija, y mandándolos a todos a hacer puñetas, o mejor, a freír espárragos, o gastarme una pasta gansa el liftines y peelines antes que en más pantalones de pitillo, que va a ser eso, que la culpa la tienen los puñeteros diseñadores que hacen los pantalones más pequeños de lo normal, como si uno fuera a desfilar famélico perdido por una pasarela de Milán.
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Rafael, Cádiz, 1950, dos hijos y un nieto. Vivo en Madrid y adoro el mar; escribo para no sentirme solo mientras opino sobre las cosas que suceden, las que me suceden, e invento aquellas que no sucederán nunca.
....................
Rafael,
Llevo más de cinco minutos de reloj intentando recomponerme del ataque de risa que me ha dado leyendo tu artículo. De dónde sacas tanto ingenio? Mejor no me lo digas..de los dos pelos, fijo!!
Imaginar a la pija desnuda es una pesadilla atroz…tienes razón, mejor esconderse en el armario.
La culpa de todo, no lo dudes es de los pantalones pitillo…que son pitillo y encima se adelgazan solos!!!
Un beso divertido, Rafael…o dos o tres…que te los mereces todos!!!
¡Mira que me he llegado a reir! Lo he leído tres veces seguidas y cada vez me reía más. Lo de la Vicky no tiene desperdicio... Y después te imagino con los pantalones de campana y me da algo.
A mi me pasa algo parecido a ti con la ropa. Solo que yo, en lugar de acumular es que no tengo qué ponerme. Porque cuando voy a comprarme algo, y veo que necesito una talla más, me vengo sin nada. Hasta que no adelgace no me lo compro- me digo. Porque no quiero cambiar de talla.
Y como el milagro no ocurre, pues mi armario se está quedando
tan vacío que da penita.
Un abrazo.
Muy bueno el artículo. A esto le llamo yo filosofía de la buena. Estoy contigo, que engorden los pantalones. Lo de la acumulación en el armario me suena. ¿Hace un mercadillo para sufragarnos un paseito por Corporación Dermoestética?
Besos de San Viernes.
Bueno, pero que muy bueno, que no decaiga el buén humor!.
Eso si, quieres hablar de todo lo que los Beckham no tienen?.
Te aseguro que sus marisacadas no saben como las tuyas. Por no hablar de esa pijeria ofensiva y esa ostentación repugnante.
Me quedo con tus "lomos" antes que con sus biceps!.
Por cierto, en Cáritas agradecen siempre donativos de ropa, si quieres aligerar tu armario, claro.
Un beso.
jajaja, como siempre bueno bueno bueno!!!!
Pues yo antes que quedarme con Beckam y su fondo de armario me quedo contigo y tu armario con agujeros negros....
Mi armario es un desastre... eso me pasa a mí por compartirlo con toda la familia, si algo no cabe dicen "al armario de Laura" y así está-...
Un besito!!!!
jajajajaj Buenísimo Rafael, muy bueno...
Por cierto, lo de los pantalones de campana, me gustaría verlo.. ;-)
Un besito!!!
Me miro en el espejo y me veo gordo. Sin duda debo estar anoréxica.
Mi fondo de armario se compone de no sé cuantas cienes de faldas que no tiro porque dentro de poco me cabrán, jeje, seguro que sí.
Con las camisas me pasa lo mismo, que antes se podían abotonar pero ahora no hay forma de acercar el botón al ojal, algo de fuerzas repelentes o así debe ser.
Ahora un secreto: En invierno uso sombrero, y ¿sabes? También encogen.
Un beso Y feliz fin de semana.
Hay que comer poco o lo necesario :-)... Muy chistoso post, buenas reflexiones sobre las propiedades de otros, pero me pregunto si Beckan, será feliz del todo; creo que debe ser totalmente vacio como su esposa, de no ser así, esto ya habría acabado, cada uno parece una caña, puro plástico por fuera y vacios por dentro.
Saludos
Trini
Es que debo ser una especie de mini Sansón, el Sansón de los dos pelos, ahí reside, si es que lo hay, el ingenio.
La risa es el remedio más saludable para las afecciones del corazón, a mí me lo recomendó un médico y desde entonces no he parado.
Vengan esos besos que saben a gloria.
Darunia
Pues a mi me pasa lo contrario, que yo me lo compro, pero como no me valen de momento, los guardo en el armario, así está que un día va a reventar, cuando me canso de verlos ahí, tan solos, los meto en una bolsa y ¡hale! para los Traperos de Emaús, que necesitan ropa.
Que cruz.
Milady
No está mal pensado, un mercadillo los sábados por la mañana o cuando queráis, que habrá que ponerse de acuerdo, hay tanta gente con ropa pequeña que podemos montar un corteinglés especializado.
jaja, Joana, seguramente mis lomos son más felices que los músculos de los Beckham, y es lo que hago con la ropa que adelgaza, que los echo en los contenedores de ropa, o sea, que al final tienen un destino mejor que ponérmelos yo, claro que no me caben ni por la cabeza, pues eso.
Un petonet.
PD. Voy a tener que aprenderme algunas palabras en catalán para estar a la altura.
Laura
Pero es que el mío tiene agujeros negros de esos galácticos, hay cosas que sé que están dentro, pero que no lo logro encontrar, es un misterio.
Ana
No te pierdes nada, de verdad, cuando me los pongo me parezco a Pompof y Teddi, los dos juntos, pero no los voy a tirar si son una reliquia del pasado.
pero si la moda es como un saco Rafael! siempre termina llenándose y se le da la vuelta para vaciarlo y volver a llenarlo con estilos que vienen y van. Las tendencias siempre vuelven. No tires nada, sería un crimen. Yo me lo paso pipa viendo alguna ropa que ha conservado mi madre, tiene unos pata de elefante rosas que no veas... jajajaja.
Si ves mi fondo de armario... el mío ya no es fondo ni nada, está todo al ras jajaja.
Y ya sabes bien cerrado, no vaya a ser que se cuele algún fantasma y se ponga mis vaqueros desgastados.... le fustigo con la mirada!
Un besote!
Mariana
¡Esa es la palabra! Anoréxica, ¿te puedes creer que no encontraba la palabra adecuada y tuve que poner "bulimia invertida", que vete a saber que diablos es eso? Voy a corregirlo. Es de esas veces que sabes que la palabra existe pero no se es capaz de acordarse. ¡Qué cabeza!
Yo también uso sombrero, como tu, en invierno, desde que me quedé con dos pelos, es que las ideas me salen como si fueran cubitos de hielo. Hay que taparse.
Feliz fin de semana.
Antonio
Sí, sí, vacíos, pero seguro que llegan a fin de mes, no sé si serán felices, supongo que tendrán otros problemas que en nada se parecerán a los nuestros.
Un abrazo.
¡Buena idea! Ah, antes se me ha pasado comentarte que estoy de acuerdo con la mayoría. Son todo leyendas. Yo me quedo cien veces con todo lo que a tí te rebosa, que con lo que le falta al Beckham.
Otro beso, para que te sobre más.
Hola Rafael, eres un genio tío y seguro que ni te has enterado como les pasa a todos los genios, coincido con tus comentaristas, me he descojonado de risa durante un rato con tu sentido del humor. Después de un exilio voluntario vuelvo por el blog, aunque nunca terminé de irme realmente.
Espero oder seguir disfrutando de tus escritos.
Un Abrazo Amigo
Patrus
Mientras escribía este artículo me he acordado de ti, que se que tienes que cerrar el armario con llave para que no entre nadie.
Los pantalones de pata de elefante eran de los 60 y han vuelto a estar de moda, cualquiera tira un chaleco de mi padre de los años 30 que los guardo por lo sentimental, cualquier día de estos me lo planto tan ricamente y no desentonaría, aunque yo no sigo la moda, me pongo lo que me gusta.
Un beso y cuidado con el armario.
Con lo de las tallas nunca se sabe tu imagínate que se te da por montar una boutique estilo retro, clientas tendrías seguro... o quizás unos maniquíes colocados estilo el gran museo del vestir....
Cuando me pongo, cuantas tonterías digo, o escribo... jijji.
Yo aún les llevé la semana pasada a la parroquia, una caja de ropa, de esa que cae en el desuso por motivos varios, .... se me desbordaba en los cajones y no me la ponía ni para andar por casa ... menos una camiseta que le tengo mucho cariño y no renegaré de ella aunque pase un trillón de años.
Bueno me largo, que hoy no paro de rajar, ni que hubiese comido lengua....
Besos!!
Patrus
Creo que hemos llegado a una situación en que nada pasa de moda, está de moda lo que se ponga cada uno, antes lo miraba más, pero ahora eso de las modas en un saca dinero, ya no sigo las tendencias, prefiero gastarme el dinero en un kilo o siete de chuletas de cordero y un buen rioja, eso sí que nunca pasa de moda.
Besitos.
Aqui una maestra, cuando haga falta.
Grácias por tus ánimos y el esfuerzo de entender mi lengua materna.
Un petonet. (besito vaya).
Qué bueeeeno...la verdad que si el post es bueno los comentarios no lo son menos... Menudo éxito, Rafael!!!
Me lo paso bomba leyéndote, a veces ni comento, no me queda tiempo...
Me haces reir y eso me gusta. Un abrazo.
No he podido evitar ver que la mayor parte de tus comentarios son hechos por mujeres...¿ qué les das pillín, jajaja?
En serio, otro genial artículo tuyo con su justa medida de crítica y humor.
Un saludo.
Milady
Así que prefieres mis pancetas antes que las de Beckham, no esperaba menos de ti, princesa, no te defraudaré.
Un beso con tocino
¡Hombre, Andrés! Que sorpresa, te hacía ya olvidado de estos menesteres, alguna vez me he pasado por tú bitácora y no habías publicado nada así que pensé que lo habías dejado, pero bueno, me alegro enormemente que nos vuelvas a regalar tus escritos.
Un abrazo, volvemos a estar en contacto.
Joana
entiendo algunas cosas, y más o menos me hago una idea, pero claro, no logro captar el sentido, me apoyo un poco en los comentarios y así voy sacando algo en claro. Me gusta el catalán así que seguiré pasándome por tu bitácora.
Un petonet (eso sí que lo entiendo)
Unsolete
A mi me gustan más lo comentarios, es de agradecer, aunque no estoy muy seguro de merecerlos, en cualquier caso, ¡seguid, seguid! engordadme las pancetas de la vanidad.
¡Qué bien!
Uncultivador
Uno que es discreto y amable a la par que sencillo y bello, qué le voy a hacer, soy así, si es que el que nace bonito...
La verdad es que me encuentro muy a gusto entre los dos sexos, pero tal vez ellas notan con su séptimo sentido la admiración y el respeto que siento por ellas, son muy listas, ellas lo advierten, para algo tienen un sentido más que nosotros, a parte de otras cosas que no hace falta mencionar, me refiero a la inteligencia, naturalmente.
Un abrazo, Uncultivador.
Rafael, ante todo gracias por el ratito tan agradable que me has hecho pasar con tus divertidas ocurrencias, lo de los pantalones de campana al revés me ha hecho soltar una carcajada de esas con ganas, y eso últimamente no me sucede mucho. También yo tengo mis buenas lorzas que, visto por el lado bueno, son una reserva alimentaria y calorífica por lo que pudiera pasar oye. Si bien es cierto que al david no le envidio la compañera ni sus plasticosas vidas, no es menos cierto aquello de que "si los ricos también lloran, más vale hacerlo sobre el volante de un Ferrari testarosa"
Salud y gracias por alegrarme el día.
Rafael, no te quejarás, 31 comentarios hablando de tu artículo.
Treinta y dos.
PD:
¿Tus pancetas? Gloria bendita, seguro. Otro beso para que engordes más.
Jose
siempre es un placer tenerte por aquí, eso es que las cosas de la salud van por lo menos regular, que no es poco, mientras no vayan mal, vamos bien.
Tiene que ser un placer conducir un testarosa de esos, aunque primero tendría que aprender a ponerlo en marcha, que tiene su aquel.
Un abrazo y salud ante todo.
Milady
la verdad es que nunca me puedo de quejar de vosotros, todo lo contrario.
No me importa que mis pancetas cojan volumen si es a base de vuestros besitos... más, más.