Inmaculada Echevarría. Para mi no existe el día y la noche, ni días de trabajo, ni fiestas, ni vacaciones..., ni amor. Sólo dolor.
Durante el día podría ver a la gente caminando por la calle, a los niños jugando en los parques; la noche podría ser más mía, más para la introspección, para pensar, más íntima. Yo podría venir cansada después de una jornada laboral interminable, deseando que llegue el fin de semana para darme a la diversión, o sencillamente, para no hacer nada, podría planificar mis próximas vacaciones en la costa, o comprarme aquel vestido que vi en un escaparate cualquiera y que me sentaba tan bien.
Podría saborear la lluvia sobre mi piel, la brisa suave de la primavera, el aroma de las flores, cosas que no cuestan dinero, que cualquiera obtiene gratis, cualquiera menos yo.
Sin embargo, no hay diferencia alguna que haga distintos los días de las noches, no me acostumbro a tener siempre gente a mi alrededor, da igual la hora que sea; para mí no hay fiestas, ni vacaciones, ni diversiones, ni puedo oler las flores en primavera, y mi único vestido es un pijama de hospital, y en ocasiones ni eso, y según parece, aún debo dar las gracias de tener a alguien que se ocupe de mi, de tener a alguien, ya sea enfermero o familiar, que me hace todas aquellas cosas que yo no puedo. Y yo, desgraciadamente, no puedo hacer nada más que mirar como pasa la vida por delante de ese universo mío que es la habitación de un hospital, y en donde mi país, sólo es una estrecha cama donde transcurren los días y las noches, en un rutina que cada vez se hace más insufrible y dañina para lo único que aún tengo sano; más allá de mi habitación no existe nada. Vivo dentro de este burka en que se ha convertido mi piel, mi cuerpo es un régimen carcelario al que me somete el Gobierno, da igual cual sea, todos dicen defenderme, velan por mi, y yo no quiero que nadie más se preocupe de mi. El Gobierno, hipócrita, dice que la ley no lo permite, y se toman su tiempo para diseñar una que nos libere a todos los que sufrimos. La Iglesia, con un cinismo que espanta, dice que aguante, que así lo quiere Dios y que con mi sufrimiento, alcanzaré el reino de los cielos.
Desde la ventana de mi universo único y exclusivo, muchas veces oigo la música de algún vehículo que pasa cerca, oigo el murmullo de la gente y la risa de los niños y me doy cuenta de que hay vida al otro lado. Yo quiero esa vida y si no puedo tenerla, no quiero nada más.
Pero no puedo hacer nada, sólo mirar a través de la rejilla de esta especie de armadura añil en la que vivo permanentemente instalada, día tras día, un año tras otro.
Hace mucho que no saboreo una buena comida o un buen vino, todo lo que ingiero es una papilla que ni siquiera puedo masticar por mi misma. Y aún dicen que velan por mí.
Me defeco encima y me tienen que limpiar, a pesar de los pañales, aunque ahora con la sonda sólo tienen que retirarme la bolsa de excrementos, pero me sigue dando mucho pudor que otros hagan por mí, lo que yo debería hacer. Y aún dicen que velan por mí.
Para lavarme, me levantan con una pequeña grúa, como un fardo inútil, todas las mañanas, cuidando de que no se mojen las conexiones y terminales que me atan tristemente a la vida. He de dejar que me manejen a su antojo como un paquete. Y aún dicen que velan por mí.
Yo lo que quiero es que dejen de hablar de lo divino y lo humano, que mientras ellos hablan, hay gente que está sufriendo su apatía y desinterés, y yo tengo la mente despierta para saber lo que deseo. Es lo único que tengo vivo.
Yo no quiero que se ocupen de mí, ni quiero más gestos solidarios en mi nombre, no quiero más hipocresías, sólo deseo que me dejen morir en paz y sin dolor, que me desconecten el respirador y que no se preocupen más por mí.
Pónganse en mi lugar. Eso es todo.
22 comentarios
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Pues tienes toda la razón...si es una decisión meditada y aceptada por uno mismo, por qué esta determinación no es suficiente?. Se trata de la voluntad de una persona lucida, con eso debería bastar. Mucha demagogia, mucha hipocresía y encima se preocupan por su bien.
De todos mis innumerables temores ése es al que más miedo le tengo…no ser independiente, no poder valerme por mi misma…en ese momento la vida deja de ser vida para convertirse en la más cruel de las esclavitudes.
Otro beso reivindicativo, Rafael
Creo que es lo peor que puede sufrir una persona, depender de otros para poder valerse por sí mismas, si tienes movilidad pase, pero si te encuentras postrada en una cama años y años, eso no hay quien lo aguante.
Otro besote
Estoy convencida de que la peor condena que una persona puede padecer, es la que sufren aquellos a quienes les han condenado a vivir.
No debe haber nada peor que esto. Y creo que nadie, pero absolutamente nadie, tiene el derecho de decidir que una persona siga viva en contra de su propia voluntad.
Lo que más me fastidia es que casi siempre, los que niegan a personas como esta una muerte digna, son los mismos que condenan a aquellas mujeres que por propia voluntad deciden abortar.
Un beso.
Creo que ella esta en todo su derecho, pero la iglesia como siempre ha sido culpable que tengamos estas leyes que no ayudan en estos casos.
Ella lo desea y su voluntad debe ser cumplida, es fácil decir que no cuando no se esta en su lugar.
Un saludo
Se me olvidó añadir que también son los mismos, que casi siempre, están a favor de la pena de muerte. Es decir, los que se creen tener el derecho, no sé de dónde les han venido esos poderes, de decidir sobre las vidas ajenas.
Saludos de bon día.
Es tan triste que en casos como este no se respete la voluntad de las personas. Por que queremos ser tan paternalistas y decidir por los enfermos cuando ellos tienen su cabeza en condiciones para decidir por ellos mismos. Es nuestro miedo a la muerte que lo reflejamos en estas decisiones , pero no nos paramos a pensar que en algunos casos la muerte es una buena amiga que libera de sufrimientos.
Salud y Paz
Qué texto más duro... pero es así, yo en su lugar pediría también la eutanasia. Lo cierto es que deberían legalizarla, lo cierto es que es necesaria.
Alguno de nosotros seríamos capaz de vivir en una cama?? yo creo que no; yo al menos no podría vivir sin pasear bajo la lluvia, sin sentir la mano de un ser querido sobre mi mano, sin correr, sin reir y sin llorar (no por no poder sino por no tener motivos no rutinarios para hacerlo), sin poder ni escribir.....
Esperemos que Inmaculada consiga lo que quiere. Y que la Iglesia y los demás callen por una vez, que y va siendo hora... en vez de tanta divinidad que se preocupen por lo que realmente somos factibles!
Un beso Rafa!!
Creo que en esos casos, debe ser un derecho decidir el rumbo de tu vida...
Un saludo!
No creo en ningún dios, Rafael, pero le encargo a cualquiera de ellos la imposible tarea de perdonar la crueldad de quienes prefieren salvar su alma, su reputación o su escaño, a poner fin al calvario de cualquier ser vivo.
Yo, desde luego, no les perdono.
Un saludo.
PD:
Si hay alguna recogida de firmas, por favor, avísame, ya sabes lo despistada que soy. Un beso.
Estoy muy sensibilizada con este tema, tal vez sea la razón por la que he empezado no sé cuantos comentarios y los he borrado todos.
Yo no quiero obligar a nadie a estar a favor de la eutanásia, ni a que, si no quieren, se la administren esté en las condiciones que esté, pero exijo que cuando yo diga, en las circunstancias en las que a mí me de la gana, me faciliten ejercer mi derecho a morir cuando yo quiera, que no creo ser más que yo la propietaria de mi vida.
Un beso, Rafael.
Darunia
Para ellos una cosa va unida a la otra, la Iglesia dictamina que una mujer no debe abortar, aunque el hijo que espere vaya a ser una persona enferma desde antes de nacer, o si una niña se ha quedado embarazada, en ambos casos no hay piedad: unos deben afrontar la mala suerte del niño enfermo, y otros, cargar con un error de adolescencia.
Aún es peor los que están muertos en vida, hay menos consideración, teniendo en cuenta que el único que puede decidir sobre su vida es uno mismo.
Antonio, la Iglesia es culpable, de acuerdo, pero más culpables son los gobiernos que lo permiten, la Iglesia y el Gobierno de cada país deben ir separados. Cada uno a lo suyo.
Un abrazo
Darunia, tienes razón, es curioso pero no lo habia pensado, los que están a favor de la pena de muerte están en contra de la eutanasia, ¿hay mayor hipocresía?
Superabuela
Cuando ya no se tiene salida posible, lo más caritativo, palagra que a ellos les gusta mucho pero que practican poco, es que la muerte los libere de tanto sufrimiento.
Laura
he querido que sea duro para vislumbrar por un momento como es la realidad, y seguramente no llego ni siquiera a atisbar como puede ser el día a día de los que están postrados indefinidamente.
Yo no podría vivir así, pero ellos deciden por mí, como si tuvieran esa facultad.
Creo que al final lo conseguirá, pero le tocará tirar por la calle de en medio como muchos otros, que los ayudaron, yo lo haría sin ningún tipo de remordimientos.
Ana
parece que todos estamos de acuerdo en lo fundamental: que ella y los que están como ella y lo pidan dejen de sufrir y se les haga caso.
Milady
no lo sé, seguramente en Granada haya algo pero no me he enterado, lo miraré y te diré algo al respecto.
Mariana
Ni siquiera firmando el Testamento Vital, es posible, porque al final quién decide es el Gobierno, como si el interesado no tuviera nada que decir.
Un beso
Terrible no poder decidir si se quiere seguir viviendo en condiciones extremas. Un claro ejemplo de que no somos dueños de nuestras propias vidas.El derecho a morir es una falacia aún porque parte de la falsa premisa de que tenemos derecho a la vida. Tal y como yo lo veo lo que tenemos es la obligación de vivir.
Bss
Rafael, he eludido varias veces comentar este post. Me resulta muy difícil. Lo veo tan duro. Tu mismo luchando por morir para evitar un sufrimiento tan grande. Me dan escalofríos.
Pienso que en estos casos deberían dejar decidir a cada uno. Una especia de última voluntad. Porque una vida tan dura no se la merece nadie.
Besos.
Ms
Tienes razón, también es una forma de verlo, no tenemos derecho más que a pagar todos los años nuestra cuota, y sin rechistar. En realidad sólo nos necesitan para eso, porque si pedimos otro tipo de ayuda, ni nos miran.
Patrus
existe lo que se llama Testamento Vital, que por lo visto sólo sirve para que sepan de tus intenciones, pero de ahí a hacer caso a alguien, va un abismo.
Sí tiene que ser duro vivir así.