Taberna The Drunk Sailor.
...En Bridlington, condado de Yorkshire.
La visión fue tan fugaz que incluso dudó haberlo visto.
¿Pero qué podÃa ser esa visión fantasmal que se habÃa plantado delante de él? ¿Qué era esa entidad que le habÃa inundado los huesos de un frÃo helador? ¿Fue tan sólo una sensación, o todo fue real? Sólo habÃa conseguido ver una masa informe y transparente moviéndose delante de él como una nube, con dos puntos luminosos en los ojos que lo miraron fijamente durante una décima de segundo. Durante ese corto instante todo habÃa desaparecido a su alrededor, no habÃa en el local marineros bebiendo, ni mujeres amables dejándose querer, ni siquiera el tabernero se encontraba allà como momentos antes, limpiando el renegrido mostrador; la mesa donde él se encontraba bebiendo su cerveza caliente, los avÃos marineros que colgaban de las paredes instantes antes, ni incluso las mismas paredes estaban donde deberÃan estar, todo habÃa desaparecido creándose alrededor de él, un halo de misterio; sólo fue un instante mientras cerraba y abrÃa los ojos, un parpadeo inconsciente, un suspiro; un segundo después, cuando de nuevo abrió los ojos, todo estaba en su lugar, todo, menos la escalofriante figura que le habÃa dejado como tarjeta de visita, el frÃo más inhóspito que jamás hubiera sentido en su cuerpo, tan acostumbrado a las bajas temperaturas de los mares del norte.
TenÃa tanto frÃo que se sintió mojado, pensó que la cerveza se le habÃa derramado por la astrosa pechera debido a la repentina aparición, y se sacudió instintivamente con la mano, pero entonces, sintió algo viscoso y caliente sobre ella y al mirársela, comprobó con suma extrañeza e incredulidad, que se hallaba completamente manchada de sangre. De su propia sangre.
Inmediatamente se levantó de un brinco haciendo rodar por el suelo el taburete sobre el que se hallaba sentado; los hombres que estaban a su alrededor lo miraron con asombro y sorpresa, todos se dieron cuenta enseguida que el marinero se hallaba materialmente cubierto de sangre, todo su cuerpo era una masa roja de carne y vÃsceras humeantes e informes, una llaga viviente, aunque nadie podrÃa asegurar por cuánto tiempo más, seguirÃa vivo el infortunado.
-¡Favor...! -suplicó el marinero con voz entrecortada quién, sujetándose las tripas, se empezaba a escorar hacia un lado cómo un buque encallado en los arrecifes de la costa.
Sobre una de las sucias y desconchadas paredes, comenzaron a escribirse, solas, sin mano visible alguna que las trazara, como un Mane Tecel Fares bÃblico, unas letras rojas procedentes sin duda, de la propia sangre del marinero. A cada letra inscrita y como por arte de magia, sobre el adobe encalado aparecÃan gotas de sangre que resbalaban a cada trazo aparecido.
El hombre dio unos pasos tambaleantes tocándose la cara y el torso, o lo que quedaba de ellos, como si quisiera comprobar o más bien, comprender, que era lo que le estaba pasando; era cómo si alguien invisible le hubiera rociado con ácido todo su cuerpo, y éste se estuviera descomponiendo con inusitada rapidez, dejando algunos huesos al descubierto.
Y ciertamente asà era, su cuerpo estaba deshecho, la piel convertida en jirones sanguinolentos, le habÃan convertido en escasos segundos en un cadáver; cuando por fin comprendió que estaba muerto, se arrodilló suplicando una explicación a lo que le sucedÃa, hasta que cayó de bruces sobre el piso de madera entre un gran charco de sangre.
Nadie pudo ayudarle, todo fue tan rápido que nadie pudo siquiera comprender lo que estaba pasando ante sus ojos. Cuando reaccionaron, lo hicieron con el pánico reflejado en sus semblantes, pensando que era una variante sumamente rápida de la peste negra. Salieron despavoridos de la taberna, empujándose unos a otros, rodando por los suelos y pisando sin contemplaciones los cuerpos que habÃan caÃdo por el Ãmpetu de la huÃda; el primero en desaparecer de la escena fue el tabernero, quién gozaba de una situación de privilegio, junto a la escalera, para abandonar el primero la bodega, aunque fuera propinando sonoras -y dolorosas- bofetadas, a todo aquel que osara subir antes que él o simplemente, le impidiera el paso.
Pero antes de eso, el desgraciado marinero aún pudo leer horrorizado las letras que aparecieron en la pared a modo de epitafio, y que lo dejó sin un atisbo de esperanza sobre su futuro inmediato:
-Con mis saludos. John W. Campbell.
Comprendió en un instante que su antiguo capitán habÃa venido del más allá, para cobrarse la vida que él le arrebató hacÃa ya muchos años, en una oscura y embarrada calle de Puerto PrÃncipe, de eso hacÃa tanto tiempo, que ya ni se acordaba.
Comprendió demasiado tarde, que allà mismo, aunque ya no pudiera verlo ni pedirle perdón por el abyecto crimen cometido, habÃa estado el mismÃsimo capitán Barba Rosa.
Por otra parte, los pocos parroquianos que quedaron en la taberna, y que no pudieron huir debido al intenso terror que experimentaron, sólo pudieron dar cuenta, al dÃa siguiente, de que en el ambiente habÃa un intenso e inextricable olor a azufre, y que de la misma forma que apareció, se extinguió sin dejar rastro, igual que la vida del infeliz marinero.
En Bridlington, condado de Yorkshire.
Continuará...
26 comentarios
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Tenebroso, serÃa que los muertos cobrarán de esta manera sus crimenes, de cierta manera, esto harÃa que la justicia se hiciera por si sola, ya veo a muchos desaparecer...
Un saludo, muy bueno Rafael
Antonio, no es que justifique el tomarse la justicia uno mismo, pero los fantasmas es lo que tienen. Soy muy malos.
Un abrazo
Impresionante, Rafael. A sabiendas de tu intención, he leÃdo este capÃtulo con toda la distancia posible y aún asÃ, tengo la piel de gallina. Ha sido un "in crescendo" magnÃfico.
Sabes que tenÃa muchas ganas de que comenzases otro relato por capÃtulos y que adoraba a Barba Rosa. Pues en pocos párrafos has conseguido que le coja manÃa. TodavÃa no he decidido si quiero que este relato dure muchos capÃtulos o quiero que se acabe ya. Si no fuese por lo bien que escribes, me saltarÃan los que faltan; me estás haciendo pasar un miedo...
Un beso (pero al Rafael bueno, al otro no).
Bueno, vale, seré bueno para ganarme un beso más; pero yo no tengo la culpa de que Barba Rosa se haya quedado atrapado en el mundo de los no muertos, donde la venganza es sinónimo de justicia. Sólo describo lo que él hace, no lo dirijo yo, los espÃritus son ingobernables y campan a su antojo por la Red.
Otro para ti
Nadie sabe lo que hay al otro lado para que BR se comporte asÃ, tan vengativo, quizás es lo que nos espera a todos en el más allá, o los que se queden entre Pinto y Valdemoro. Jajaja
SÃ, ya, vale. Pero no pretenderás que acepte sin más que un espÃritu tan bondadoso, justo pulcro y honorable, se haya convertido en un ectoplasma maloliente y vengativo con esas maneras tan cochinas (qué asco lo de las vÃsceras). Necesitaré tiempo para hacerme a la idea, si es que me hago.
Un beso (escalofriada aún)
Milady, ¿te has fijado en LC? Te contesto antes de que lo hagas tú, tú lo haces a las 12:36 y yo a las 12:33. Me estoy volviendo paranoico.
Jajaja... Tranquilo Rafael, lo que te faltaba. TenÃa el reloj una hora adelantado. Lo que no entiendo es que se refleje la hora de los relojes individuales y no la de LC. Menos mal que contigo no estoy sola en esta confusión informática que me tortura.
Buena segunda mitad de domingo.
Acabo de ver tu comentario en el blog de Darunia. ¿Cómo que si contamos contigo para el cumpleaños colectivo en Febrero? Digo lo mismo que Trini, es que si tú no juegas, rompemos la baraja. FaltarÃa.
Mlady, yo lo atrasé el reloj antes de acostarme, asà que he dormido una hora más, claro que me he levantado una hora antes, no le veo el beneficio.
Gracias por aceptarme en vuestro cumple del febrerillo loco, cómo soy libra, puedo aportar un poco de sosiego para que no os desmadréis.
Que peligro.
En absoluto Rafael...tu vienes y te desmadras con nosotros...sino no vale!!! Si quieres te puedes traer a tu vecina del sexto….o a quien tú quieras, que más da.
TodavÃa estoy con la tercera entrega...pero no me he resistido a entrar a comentarlo...ya sabes...soy visceral
;-)
Trini, yo se lo diré, a ver si quiere venir, es que... de momento, sólo es una vecina, ya me gustarÃa a mi pasar a mayores, como amiga claro, de aquà a febrero puede pasar cualquier cosa.
Paciencia, no por leer más deprisa, el fantasma te a visitar menos... esta noche... cuando menos te lo esperes... cuando estés en lo mejor del sueño... algo te despertará... escucha... escucha... ya llega... A POR TI.
Eooooo no me metas miedo...que yo tengo insomnio ya de natural
MalandrÃn, malvado...esta noche me acordaré de ti!!!
Has ido a hacer el relato con el tipo de personajes que más miedo me dan: los fantasmas, o los espÃritus o lo que quieras llamarles.
Esos seres capaces de aparecer y desaparecer a su antojo, y de los que por mucho que lo intentes, jamás podrás escapar.
¡ Me dan mucho miedo !
Más que los vivos...
Hola Rafael! lo de siempre, que pillo tus sagas tarde... tengo que empezrla desde el principio (y eso me llevará tiempo) asà que cuando lo lea entero te re-posteo.
Vaya rabia llegar tarde a leer los blogs...
Un besito!!
(he leÃdo donde Mariana unas cosillas subidas de tono jajajajaja)
MalandrÃn, malvado, cobarde la pradera, fistro nocturno: yo también lo haré, cerraré muy fuerte los ojos y pensaré en ti, y en un fastama saliendo de debajo de la cama, o sujentándote del pie cuando te levantes para... cuando te levantes.
Felices sueños... Hello Been se acerca....huuuuuu
Trini, no habÃa leÃdo bien lo del insomnio, ya no te asusto más, bueno, sólo un poquito: ¡Hú!
Darunia, pues no sé que decirte, no se tienen noticias de que un fantasma haya maltratado a una persona, todo lo más la ha matado un poco, pero no ha pasado a mayores, yo tengo mucho más miedo a algunos vivos que andan sueltos por ahÃ.
De todas formas piensa que Barba Rosa, era un pirata bueno, si has leÃdo "Cuentos del pirata Barba Rosa".
Laura, los cuentos van a estar ahi "per secula seculorum", asà que nunca se llega tarde.
Espero que te guste, besitos.
Tu también has cambiado de look! jejeje.
Como siempre me ha enganchado... ozú que tensión! esta noche dormiré con el armario cerrado más que nunca, ni que hubiese un monstruo dentro! pero es que siempre me ha dado miedo dejarlo abierto...
Me voy a leer la IV parte que ya me tarda!
besitos escalofriados.
jajaja, me he emocionado tanto que he pensado que estaba leyendo la tercera parte y habÃa otra esperando....
Pues tienes razon Rafael. Casi dan más miedo algunos vivos.
ImagÃnate que en mitad de la noche se te aparece Aznar hablando en tejano.... O en inglés.
¡ Dios qué escalofrÃos sólo de pensarlo !
Patrus, es que dentro del armario no sólo hay ropa, también hay fondo de armario y ahà está el problema, que tras el fondo del armario habita un ser extraño que se come a las niñas buenas, asà que anda con ojo.
¿O acaso piensas que tu encierro en el aparcamiento fue casual? Lograste salir indemne, pero no tientes a la suerte... ¡JAJAJAJAJAAAAAAAAAAA...!
Darunia, a mi que me encantan los relatos de terror, no se me hubiera ocurrido un personaje como él... ¡y hablando en tejano! Creo que más que miedo me morirÃa de la risa.
jajajajajaaa! si que me has hecho reÃr Rafael.... me andaré con ojo, nunca mejor dicho.... compraré un candado para el armario! por si las moscas!
Qué risa malévola... puedo oÃrla retumbando en mis oÃdos. Es risa de malo malÃsimo... jajaja.
Patrus
yo tendrÃa especial cuidado con tu armario esta noche, es la noche de los armarios marca ACME.