Esta noticia que les voy a proponer no es una noticia de un gran municipio donde tenga el ciudadano que abrirse camino con los codos como en el rugby, pero sí de grandes movimientos de votos y de terrenos, y por tanto, de euros, cosas todas ellas que también se dan en las grandes ciudades.
Es probable que en tiempos pretéritos los políticos de izquierdas y de derechas fueran enemigos irreconciliables, sólo digo que es posible, la política siempre ha hecho extraños amigos de mesa y mantel, incluso de cama, habida cuenta de que lo que interesa es mantener abierto el negocio diplomático en general, ese invento tan lucrativo, aunque en demasiadas ocasiones, diplomacia no sea la palabra que más dominen estos personajes.
En las pasadas elecciones -se podría decir que ya ha llovido, pero no, no ha caído ni una gota, diré por tanto que ya ha pasado algún tiempo desde entonces-, en el Ayuntamiento de Quijorna, que es un municipio que está a 29 kilómetros de Madrid, los resultados electorales -la voluntad del pueblo-, dieron como vencedor al Grupo Independiente de Quijorna (GIQ) con cuatro concejales; el PSOE, alcanzó tres y el PP, dos.
Los dos partidos perdedores decidieron democráticamente desoír la decisión popular, y ayuntaron para evitar que el GIQ pudiera dirigir el Ayuntamiento, ya que según la opinión de PP y PSOE, Florentino Serrano (GIQ), dejó el pueblo arruinado, no teníamos dinero ni para pagar las nóminas, comenta medio amargada la alcaldesa del PP, Mercedes García Rodríguez.
"Dimos nuestro apoyo al PP porque no podíamos permitir que gobernara Florentino Serrano. Teníamos que recuperar la higiene democrática en el municipio. No podíamos permitir que gobernara semejante personaje, que tenía al pueblo enfrentado", dicen los socialistas.
Siempre se ha dicho, al menos desde que tenemos Constitución, que el pueblo es sabio y soberano, naturalmente yo no lo pongo en duda, pero justamente a los políticos parece que se les olvida con demasiada frecuencia.
Yo no sé que tendencia tendrá el GIQ, en el tema que me ocupa quizá sea lo de menos en este momento, lo que me preocupa es que el voto del pueblo sea sistemáticamente cuestionado, algo así como que el pueblo no sabe a lo que juega, tú vota que ya me encargaré yo de apañar los resultados.
Todas estas maniobras no impiden, por supuesto, que la actual alcaldesa, la ya mencionada Mercedes García, venda una alameda de 3.750 metros cuadrados, una zona protegida por su valor ambiental, para luego recalificarla y poder edificar. Con esa maniobra, Quijorna puede pasar de 2.325 habitantes a tener al rededor de 60.000. Un negocio redondo donde a buen seguro, algo se llevarán entre las manos tanto unos (PP), como otros (PSOE), a pesar de lo que diga la nueva munícipe elegida democráticamente, la cual asegura que no se ha aprovechado de su cargo político para beneficiarse. Pues precisamente por decirlo no me lo creo, señora.
Esto de las uniones pos electorales es una práctica que no deberían ser contempladas, al menos en democracia, en otros regímenes ya se sabe que todo vale. Una práctica que crea aleaciones políticas más valiosas que cualquier otro metal noble, adjetivo que se echa en falta demasiado a menudo en la fauna política.