Sólo quiero dar las gracias a todos los que os habéis tomado el interés y la molestia de contestar a mi llamada de socorro, intentando hallar una solución a lo que probablemente no tiene, el disgusto va a seguir estando en mi cabeza por mucho tiempo, pero a veces es necesario que pasen estas cosas para saber que puedo contar con los amigos, gente dispuesta a ayudar y a sufrir un poco conmigo una decepción.
El único consuelo que me queda, aparte del vuestro, es haber encontrado en un armario los escritos en una carpeta, se conoce que los copié todos en Word, y una vez en el disquete, los dejé olvidados, fue una luz que se me encendió a media noche, y allá estuve trasteando entre las musarañas y los polvos del trastero, hasta que aparecieron todos los relatos, así que dentro de lo malo no se ha perdido sino el trabajo de haberlos copiado; va a ser cierto el refrán que dice que lo que no se llevan los ladrones, aparece por los rincones.
Tal vez pueda escanearlos y evitarme tener que copiarlos todos de nuevo, pero eso ya es lo de menos, lo de más sois vosotros.
Gracias amigos.