A veces es fácil inventarse una historia, relatar un cuento y darle forma según le parezca al autor para tratar de divertir en la medida de lo posible a todo aquel que quiera leerlo; pero contar un hecho verídico sin que le pueda la fantasía es algo más complicado que requiere un ejercicio, al menos en este caso, de neutralidad, y procurando además, no dejarse llevar por la indignación del recuerdo. Este pequeño relato -real-, ha costado sobre todo tiempo y grandes dosis de auto control para no caer en el insulto fácil y seguramente merecido. Es mi propia Memoria Histórica y tal vez la de muchos otros, que no van a ser rehabilitados ni reconocidos por este pusilánime Gobierno que dice llamarse... "socialista", ya que según parece, ha renunciado a anular los juicios sumarísimos del franquismo, aludiendo -según la vicepresidenta primera, la compañera Teresa-, "a que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, señala que no son revisables sentencias previas a la Constitución, que ya han agotado sus efectos jurídicos, como en el caso de un consejo de guerra". Así que los encausados seguirán siendo culpables de pertenecer o haber pertenecido a las hordas rojas, y se dará la razón a aquellos que los enjuiciaron y persiguieron hasta el exterminio. Es el premio póstumo a los que lucharon por la República.
Nunca lo hubiera creído.
Mi padre nació en 1919 y luchó en la Guerra Civil con dieciocho años recién cumplidos, y lo hizo bajo la legítima bandera republicana, no podía ser de otra forma dado el currículo en ese sentido de mi familia paterna. Hoy tendría 87 años si no fuera porque una dolencia cardiaca, también incluida en el lote hereditario familiar, se lo hubiera llevado de repente y a traición en 1976, a la misma edad que yo tengo hoy. Fue herido varias veces en combate; aún recuerdo sus cicatrices que él me enseñaba orgulloso, por haber defendido la Libertad:
"Esta es de metralla, sólo me rozó". Decía enseñándome la pierna izquierda.
"Esta otra fue de una bala perdida". En el hombro.
"Y estas dos fueron las peores, a punto estuvieron de darme el pasaporte". Dijo mostrándome dos círculos blanquecinos, muy juntos uno del otro, en el abdomen, a una cuarta de la axila derecha.
La herida fue de tal gravedad que lo mandó para casa en el 38 para que terminara de recuperarse. Pero antes, se vio inmerso en una de las situaciones más difíciles que tal vez pueda tener el ser humano: atacar el santuario de la Virgen de la Cabeza para recuperar la loma que había caído en poder de insurrectos de la Guardia Civil, y en donde se habían visto obligados a refugiarse parte de la población que hasta la fecha, estaba siendo continuamente bombardeada por las tropas de Franco.
Desde el principio de la guerra, Andújar, como el resto de la provincia de Jaén y la mayor parte de Andalucía, se había decantado por el bando republicano por lo que sufrió los constantes ataques de la aviación fascista. Ante esta situación, algunos guardias civiles y sus familias, proclives al alzamiento, y vecinos del pueblo, se hicieron fuertes en el interior del santuario por motivos bien distintos y encontrados en cada uno de ellos, unos por unirse ideológicamente a los golpistas de Franco, y otros, como única solución para escapar del bombardeo aéreo fascista a la que estaba sometida la provincia de Jaén.
El capitán Cortés se declaró rebelde a la causa republicana, pensando que las tropas de Marruecos en su marcha hacia Madrid, elegirían la ruta de Despeñaperros y así sería más fácil unirse a ellas.
Pero el desfiladero fue ocupado por los mineros de La Carolina y de Linares, quedando así el santuario aislado de la zona nacional.
A partir de entonces, el puesto fue asediado por el ejército republicano.
Mientras tanto, Queipo de Llano preparó una operación que sirviese para ocupar la zona olivarera desde Andújar hasta Martos, y liberar a los guardias civiles y parte del pueblo encerrados en el santuario.
Tomó la iniciativa el día 6 de marzo pero llegó demasiado tarde, ya que el enclave nacional había sido tomado por las tropas republicanas el día 1 de mayo de 1937. El capitán Cortés, líder de la insurrección, fue herido muriendo a los pocos días. Los combatientes fueron hechos prisioneros, y las mujeres y los niños fueron evacuados a la retaguardia.

Rafael lamento lo de tu padre y de quienes lucharon en esta guerra, nunca la misma ha sido buena para nadie, el resultado siempre es que algunos pocos se enriquecen con el dolor ajeno mientras que otros cargan con el dolor por siempre, así es la GUERRA.
“Es el premio póstumo a los que lucharon por la República……que no van a ser rehabilitados ni reconocidos por este pusilánime Gobierno que dice llamarse... "socialista"”
Con todos mis respetos a tu padre (y al mío) y a todos los que lucharon en el bando de la República, debo decir que la lógica de la historia, es la que escriben los vencedores y en la España actual, donde han resurgido con una fuerza espectacular, las hordas de la ultra derecha (esto si que son gentuza) y los senadores del PSOE se convierten en prófugos, cuando conviene a los poderosos oligarcas de la construcción, se me demuestra claramente que aquella guerra se perdió y que sus consecuencias siguen vigentes.
Saludos
Algunas personas como yo, sabíamos que el PSOE no es izquierda, a pesar de que en campaña electoral se le llenara la boca a Zapatero de "izquierda" y " rojo ".
Yo le voté no obstante, pero fué para que se marchara el cabrón del bigote. ( Yo no quiero resistirme al insulto fácil, y menos ante aquellos que nunca se muerden la lengua para no ofender ).
Soy republicano y de izquierdas, y Zapatero, se me que da cada día más a la derecha. Con lo de la memoria histórica me ha dado la puntilla, pero hay muchos otros reproches que hacerle.
Ellos mismos esgrimieron , al principio de mandato, aquella famosa frase que le dijeron unos jóvenes: "Zapatero, no nos falles", pues ya nos has fallado. Y lo dejo antes de calentarme demasiado.
Salud
Sí, así es la guerra, cruel para todos, no hablo de bandos, sino de personas obligadas a hacer cosas que en la vida normal no harían.
Imagina
yo no viví aquella guerra, pero sufrí eso que se llama daños colaterales en el dolor y la tristea en la mirada de mi abuela, que siempre fue permanente ante la injusticia.
Bueno, ya pasó, pero no hemos aprendido nada, y aquella catástrofe humanitaria, puede volver a suceder,no hay más que mirar alrededor para comprobarlo.
Saludos
Jose, yo también les voté, y creo que seguiré haciéndolo en el futuro aunque les critique todo lo que no me gusta o considero que hacen mal, es mi derecho, y los volveré a votar porque no hay otra, a ellos al PC, la cuestión es que mi voto no vaya jamás a un partido de derechas, y desde luego, que no se sume, en blanco, a la mayoría. (Los esperimentos con gaseosa)
Ya ha fallado, cada uno critica aquello que más le duele, y lo de la Ley de la Memoria Histórica, es un parche para tratar de acallar a la derechona. Eso es lo que más me jode.
Salud