Cada sector de la sociedad tiene su función diferente con respecto a las leyes.

- Los diputados y senadores las crean.
- El presidente de la Nación las promulga.
- Los jueces las interpretan y las aplican.
- Los ciudadanos las ignoran.
- Los abogados las adaptan a cada caso, realizando una versión libre.

Tú denuncia que ya me encargaré yo de tirarlo a la papelera. Al fin y al cabo sólo sois mujeres sin importancia, y sois muchas, tal vez demasiadas.
Eso deben pensar los jueces, que no es que yo la tenga tomada con ellos, no, es que son muy malos. Me pregunto constantemente para qué tantos estudios si al final no les ha servido para nada.
Hasta yo, una persona con pocos estudios lo haría mejor y sería más justo que ellos, seguro. Al menos, me cuidaría muchísimo de archivar los casos de denuncias por maltrato, visto como está el patio.
Según el Observatorio contra la Violencia de Doméstica y de Género que preside Montserrat Comas, y coincidiendo con el primer año de aplicación de la Ley Integral, el 59% de las denuncias por violencia doméstica que se tramitaron durante el primer trimestre de este año, acabaron archivadas por los jueces, sin que ni siquiera se celebrara juicio al no encontrarse indicios para continuar el procedimiento o no localizar al denunciado.
Normal, con tanto trabajo atrasado como tienen los jueces no se les ocurre a las mujeres más que estar cada dos por tres en la comisaría denunciando tonterías. Hay que ir con algo en concreto, un ojo morado o dos, hematomas, brazos rotos, alguna violación sin importancia, aunque desde luego lo mejor de todo es esperar a que las maten a palos, ahí ya sí, ahí ya hay delito y sangre y de todo y se puede hacer algo, no mucho porque no hay tiempo que perder. Por ejemplo, habría que prohibir al maltratador acercarse a menos de cien metros de la víctima que se recupera feliz en el tanatorio.
Yo creo que por ahí vamos bien, los jueces que sigan a lo suyo, a poner el cazo o lo que quiera que pongan, mientras no maltraten a un familiar allegado, todo va bien, España va bien.
Por mi parte, las mujeres nunca serán demasiadas. Los jueces sí. Y conste que no tengo nada en contra de ellos, si lo hicieran bien.