19 de febrero. 20:45 horas.
Estaba buscando alguna idea que me valiese, como el pintor busca motivos para pintar, en ese inmenso trastero de cosas útiles en que se ha convertido Google, para divertirme escribiendo algo.
Antes de la irrupción de Internet en mi vida, tenía que esperar a que llegara la Inspiración, esa Musa a veces agradecida y tantas veces maldita, que se deja atrapar sólo un instante, y que si no se aprovecha el momento, se escapa, se evapora como si nunca hubiera existido... "como era... como era aquello de..." eso era la Inspiración o la falta de Ella. Ahora sólo tengo que zambullirme en Internet y nadar hasta Google, y siempre encuentro algo, como en un inmenso rastrillo dominguero, siempre hay algo que aunque no me sirva inicialmente, seguro que acomodándolo a mis exigencias, pensando un poco, "puede valer para algo" como dice mi madre.
Tecleé "fantasmas", uno de mis temas favoritos, pero nada interesante, muchas fotos trucadas, en realidad la mayoría lo son, historias paranormales y otras inexplicables algo más interesantes, pero no me gustaba nada de lo que había a pesar de estar a buen precio. ¿Sería que tenía el día exigente? Después de mucho rebuscar entre saldos y rimeros de cuentos antiguos, tecleé "ouija" y entre las opciones que había, elegí la primera, entonces apareció en la página web, un tablero gris claro, parece que transportado de los años 20, con un abecedario dispuesto en dos líneas y debajo, unos números del 0 al 9.
Darse de alta. Introducir nombre, e-mail y password, por favor. Joder, ya empezamos, a ver... Tlac, tlac, tlac, tlac, tlac... Ya está. La pantalla comenzó a parpadear entre truenos y relámpagos, de repente se hizo de noche y una pregunta apareció en la pantalla entre un inmenso aguacero: ¿Está seguro? Pulsé enter sin hacer caso a la pregunta. Siga con el puntero del ratón, la guía que aparece sobre las letras. Por favor, formule una pregunta...
Mmmm...

¿Es peligroso jugar a la ouija?: "DEPENDE".

Respondió.
La guía tiene un agujero en el centro y se detiene sobre las letras conformando la respuesta. Yo debo seguir con el puntero del ratón los movimientos de la guía:

¿De qué depende?: "SI CREES O NO".
Vale, ¿soy hombre o mujer? "HOMBRE".
Vaya, a ver esta, ¿voy a ser millonario?: "NO".
¿Voy a morir?: "ES SEGURO".
Quiero decir, pronto: "NO LO SE PREGUNTA MAÑANA".
Pues vaya. ¿Existe Dios?: "NO LO SE".
Ya. ¿Y el demonio?: "NO LO SE".
Pero, ¿tú eres una ouija, verdad?: "SOY LA OUIJA".
Bueno, vale, ¿existe vida después de la muerte?: "YES"
¿Reencarnación?: "YES"
¿Cómo lo sabes?: "LO SE"
¿Qué has dicho, lo sé o no sé?: "..."
¿No quieres seguir jugando?: "DEJAME O IRE A POR TI".
¿Cuándo?: "MAS TARDE".
¿Y si no quiero irme?: "MAS TARDE QUERRAS".
¿Quieres asustarme?: "NO"
No lo conseguirías: "VEREMOS".
No creo en estas cosas: "TU ERES QUIEN PREGUNTA".
Para pasar el rato: "MAS TARDE".

Me dije que era una tontería seguir con eso. También mis preguntas lo eran. Sabe que soy un hombre por el nombre que le he dado, aunque pudiera ser falso. Por otro lado, hay un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que jamás sea millonario, y a las preguntas que no tienen respuesta, dice que no lo sabe. Pulse "good bye" en la parte inferior del tablero, y la guía se fue al centro de la ouija, enmudeciendo entre un leve aunque apreciable temblor.
Pulsé con el cursor el guión de la parte superior derecha de la pantalla para minimizar la página y desconecté el ordenador dejándolo en hibernación, para retomarlo más tarde y no esperar al lento reinicio del equipo que se me hace eterno y aburrido, y me marché.

Cinco horas más tarde.
Algo me había despertado, me froté los ojos con la palma de la mano y mire el despertador luminoso, casi la una y media, que temprano, me dije. Me quedé pensativo un instante, nunca me había despertado a esas horas; sería el mejor momento para pensar, en la primera fase de sueño, si no fuera porque mientras pienso no duermo, ya pensaré mañana. Coloqué las sábanas y me cubrí hasta la cintura, me dí media vuelta e intenté recuperar el sueño.
Mi mente buscaba espacios naturales para soñar cuando la esfera luminosa del reloj de sobremesa se me acercó, poniéndose frente a mi.
Me dí la vuelta y miré hacia el lugar en la oscuridad donde debía estar el despertador, cuando mis ojos lo enfocaron con claridad, vieron de nuevo la hora: 1:30 horas.
"Juraría que es la misma hora de hace un rato. ¿Habré mirado mal antes"? Encendí la luz y me senté en el borde de la cama. Miré el móvil, la 1:27. En realidad, el despertador tenía prácticamente la misma hora que el móvil, faltaban dos o tres minutos para la una y media.
Entonces vi el resplandor. Entre la puerta entreabierta de mi dormitorio, una delgada línea azulada se dibujaba entre la moldura de la puerta y esta, y me indicaba que algo se había quedado conectado en la sala del ordenador.
Un halo luminoso se encendía y se apagaba permanentemente como un flash. Juraría que lo había desconectado, me acerqué y cuando toqué el ratón, la pantalla se estabilizó. En la barra de tareas estaba el rectángulo azul con la pagina web que no había dejado cerrada... sin saber cual era la explicación, nunca cierro el ordenador sin salir de las páginas que he visitado. Pulsé el rectángulo y la página se maximizó. Allí estaba de nuevo, la ouija, esperándome.
Cogí el ratón y lo dirigí a la guía que se hallaba, inerme, en el centro de la pantalla. Entonces, la guía comenzó a temblar, y enseguida, a moverse, posándose sobre las letras.

"TE ESTABA ESPERANDO".

Me dijo sin haberle formulado pregunta alguna.

¿Quién eres?: "QUIEN HAS LLAMADO".

No te he llamado, dije entrando sin darme cuenta en su juego.

"TU SI".

Respondió.

¿Cómo te llamas?: "TE LO DIJE (pausa) LA OUIJA".
Yo no te he llamado ahora: "YA ESTOY AQUI".
¿Para qué has venido?: "PARA DEMOSTRARTE MI PODER".
¿Qué poder?: "LO VERAS".

Empecé a alarmarme, aunque no me creía lo que estaba pasando, no sabía si debía asustarme o tomármelo a broma, además, nunca me creí absolutamente nada de lo referente a ouijas y artefactos similares, pero el caso es que lo que fuera estaba allí, a menos de medio metro de mi, tras la pantalla de mi ordenador. Quise serenarme no obstante, pensando que era la broma de algún amigo, dos de ellos, verdaderos expertos en esto de hacer diabluras a través de Internet por medio del correo electrónico. Seguro que son ellos, dije para tranquilizarme.

"SIGUES AHI".

Preguntó la guía, o la ouija, o quién fuera. Je, je. Tú deberías saberlo. Tecleé en el interior del rectángulo blanco donde se formulaban las preguntas para la ouija. Je, je.

"NO ES BROMA (pausa) NI AMIGOS".

¡"Ostiá"!. Sabe lo que estoy pensando. Y ahí empezaron los sudores, temblores en las manos, mientras mi corazón comenzó a latir con fuerza.

"SI (pausa) PUEDO SABER LO QUE PIENSAS (pausa) Y LO QUE ESTAS HACIENDO".

Cada vez sus respuestas eran más largas, y además, estaba tomando el control, contestaba sin que yo le preguntara nada.

¿Qué quieres que haga?: "YA NO PUEDES HACER NADA (pausa) TU ME HAS LLAMADO (pausa) AQUI ME TIENES".
¿Dónde estás?: (pausa) "DETRAS DE TI".

Di un respingo y me volví mientras me levantaba de la silla, que calló al suelo con estrépito. Allí no había nadie. "¿Pero que estoy haciendo? Estoy dejándome llevar por el terror a un juego que está en una página web, tal vez a miles de kilómetros de aquí".

"NO LO CREAS NO ESTOY TAN LEJOS (pausa) Y NO TE PODRAS DESHACER DE MI NUNCA (pausa) HE TOMADO TU ORDENADOR Y APARTIR DE AHORA (pausa) SERE TU PESADILLA CADA NOCHE A TRAVES DE EL".

La tapa del portátil comenzó a moverse arriba y abajo como una boca. Ahora sí que estaba aterrado por lo que estaba sucediendo frente a mi, y lamenté más que nunca hallarme sólo en mi casa. Me acurruqué en un rincón de la habitación, y un sudor espeso me recorría todo el cuerpo.
Los libros de informática, sobre las estanterías comenzaron a caerse al suelo, algunos chocaban con violencia contra la pared, sobre mi cabeza. Lo había visto en multitud de películas, y ahora me estaba sucediendo a mi, en mi propia casa, mientras el ordenador seguía moviéndose como poseído por el demonio.
De pronto, todo paró, de repente la pantalla se estabilizó y el fondo azul habitual se apoderó de ella desapareciendo la ouija. En el centro, unas letras comenzaron a aparecer formando palabras, y las teclas del ordenador se movían pulsadas por una mano que yo no podía ver. Me incorporé, todavía con el pavor habitando mi cuerpo, me fui acercando hacia el ordenador para leer el mensaje, aunque no estaba seguro de querer enterarme de su contenido.
Cada letra aparecida, se convertía en una gota de sangre que caía por la pantalla, tenía que leerlo deprisa antes de que desapareciera bajo el sangriento carmín. Me acerqué un poco más y pude ver que el mensaje, de la misma forma que desaparecía bajo la mancha sanguinolenta, volvía a aparecer de nuevo.
"AHORA, SÍ CREERAS EN MI Y SABRÁS LO PELIGROSO QUE ES BURLARSE DE MI PODER. PARA TÍ TODO ES YA DEMASIADO TARDE. TE HE ATRAPADO Y YA NO PODRÁS ESCAPAR... JAMÁS. TENDRÁS NOTICIAS MÍAS... MIENTRAS DUERMES... SI PUEDES HACERLO. GOOD BYE".
Por primera vez, aquella máquina infernal había escrito con signos de puntuación, cosa que no podía hacer sobre el tablero al carecer de ellos. A continuación, la pantalla azul se difuminó y sólo un punto luminoso permaneció por un instante en el centro hasta que desapareció, y el ordenador se desconectó, cerrándose la tapa lentamente, en silencio.
Y ahora... ¿quiere alguien jugar con la ouija?
http://www.laouija.com/