"Muchos ven una paja en el ojo ajeno y no ven una viga en el suyo", dicen que decía Jesús de Nazaret, en aquel tiempo, como queriendo dar a entender que muchos veían un pequeño defecto en los demás, y no veían uno muy muy gordo, gordísimo, en sí mismos.
En aquel tiempo, Jesús, que según las escrituras de los apóstoles era un hombre santo, piadoso, generoso y dulce, pero que se liaba a mamporros y latigazos contra los mercaderes por meterle los pollos dentro del templo y montar el chiringuito en su casa sin permiso, bueno, en la casa del Padre que era como si fuera Él mismo, en fin, no sé como era exactamente la cosa porque también había una paloma, blanca naturalmente y que se llamaba Trinidad, o la Santísima Trinidad, o algo parecido. ¡Que carácter tenía Jesús en aquel tiempo!
Si viviera hoy, quiero decir si se materializara entre nosotros, aparte del susto, porque a ver, si un día se presenta un señor en la plaza de San Pedro de Roma diciendo "¡eh! que soy Dios", pues es un susto. Sobre todo para Benedicto XVI, que eso sí que es tener mala suerte, después de veintiséis años de pontificado de Juan Pablo II y cuando acaba de coger el cargo, aparece Dios diciendo: "¡eh!, que el sitio es mío, que soy Dios, bueno su Hijo".
Esto de las religiones es un lío, no sé a quién tengo que rezar ni que dios es el verdadero, todos dicen que su religión es la buena, pero si hay que reclamar no se sabe a quien. Algo parecido a lo que pasa con las telecomunicaciones, vale para darse de alta, pero para darse de baja hay que pedir ayuda divina, pero como no se sabe que dios es el que manda, pasa lo de siempre, que el que paga es el pobre consumidor.
Hay que ver la que se lió hace poco con las caricaturas de Mahoma. Entonces decían los cristianos: "Pues no es para tanto, no sé por qué se ponen así, si solo es una caricatura, que poco sentido del humor tienen los árabes, que fanáticos y que intransigentes. ¡Libertad de expresión, libertad de expresión!".
Hay que ver la que se lió hace poco con el libro de Dan Brown donde se cuenta que Jesús se casó y tuvo hijos con María Magdalena. ¡Hala! Y dónde el Opus, no sale muy bien parado precisamente por culpa del numerario Silas, que es un malo malísimo de la muerte. ¡Halaaa!
En fin, la que se puede liar el próximo 19 con la película, menos mal que en esta ocasión no son islámicos sino cristianos tolerantes y transigentes. ¿La aceptarán de buen grado pensando que al fin y al cabo sólo es ficción, o asaltarán y quemarán embajadas.
Por si acaso señor Brown, cuando las barbas de su vecino -Salman- vea pelar, o sea, ya, ponga las suyas a remojar, y si no tiene, déjeselas. El bueno de Salman Rushdie se pasó varios años escondido bajo las camas de medio mundo por escribir Los versos satánicos. Menudo era el ayatolá Jomeini. Imagínese lo que le puede pasar a usted por escribir el dichoso código y además inspirar una película, le pueden aplicar una fatwa cristiana. Yo creo que si los católicos están tan seguros de sus creencias, ¿qué les importa lo que escriba un señor o se pueda ver en el cine? Yo he visto cientos de películas sobre la vida y milagros de Jesús y sigo sin creerme absolutamente nada de nada, ¿por qué? porque tengo mis propias ideas y convicciones y seguiré sin creerme nada sobre ángeles y demonios e historias divinas.
El código Da Vinci sólo es un libro, un libro de ficción donde se cuenta una historia de ficción, pero los cristianos y los musulmanes, tan fanáticos y tan fundamentalistas unos y otros, no toleran ni de broma tales expresiones culturales.
Escribe un lector de Molins de Rey de cuyo nombre no quiero acordarme, en el diario ADN del 5 de mayo que "Hay un tsunami anticristiano que nos llega por El código Da Vinci, de Dan Brown, La mala educación, de Almodóvar, el esperpento teatral de Bassi, y la burla de Jesús crucificado por Krahe y otras ofensas al cristianismo..."
El mismo director del periódico gratuito, Albert Montagut, de los Montagut de toda la vida, cuenta en su carta que "El hecho de que El código Da Vinci sea una obra de ficción, no es suficiente para justificar que su autor se permita la licencia de encajar situaciones históricas veraces y creencias religiosas para dar suspense a su novela". Pregunto: ¿y por qué no? ¿Quiere acaso decir que ya no puede uno inventarse historias y escribirlas en un papel para que otros las lean, por temor a que se las crean? ¿Que habría que mandar a la hoguera a todo ese contubernio de obras y autores blasfemos como si de un nuevo Fahrenheit 451 se tratara? Quememos el Quijote no vaya a ser que alguien se empeña en ver gigantes donde solo hay molinos.
¿A qué tendrán tanto miedo? ¿A perder el poder, clientes, limosnas, o a que todo sea cierto?
Todo esto hace que me reafirme en mis convicciones y siga pensando en que el bien y el mal sólo existen en nosotros mismos. Todo lo demás son fanatismos y fundamentalismos religiosos, es decir, de lo peor del ser humano.