Todos los detalles que se apreciaban a simple vista, hacía pensar que se trataba de una mujer joven, a pesar de tener los músculos faciales contraídos, de entre 20 y 25 años.
La policía científica había encontrado unos metros más allá del cuerpo, oculto parcialmente entre las ramas de un arbusto, un móvil de tapa de los denominados de concha; probablemente la víctima en un intento desesperado por pedir socorro, había tratado inútilmente de usar. Inmediatamente lo introdujeron en una bolsa de plástico transparente a la que pegaron una etiqueta con el número del caso, fecha y hora. Habían hecho lo mismo con la cámara digital, pero no habían hallado el resto de pertenencias que se suponía debía llevar encima, como el carné de identidad o las tarjetas de crédito, algo que hiciera posible su identificación.
Tres horas después del hallazgo del cadáver, el juez ordenó el levantamiento del cuerpo para ser trasladado al Instituto Anatómico Forense y proceder a la autopsia.
Según el informe del forense, la víctima no presenta signos evidentes de haber sido forzada sexualmente, no obstante, ha sido violada con suma violencia, a pesar de que no ha habido penetración, no hay desgarros en la vagina, aunque sí abundancia de semen sobre el vientre, en los muslos y en las manos de la víctima. Ha habido forcejeo sin duda, la mujer se resistió, tiene un pequeño orificio cerca de la yugular, debajo del mentón, de un centímetro de profundidad aproximadamente, que evidentemente no fue la causa de la muerte, esta fue producida a posteriori, en la base del cráneo hay un hematoma, un fuerte golpe producido por un objeto pesado y contundente, una piedra o algo similar.
La herida de la cabeza presenta dos tipos de sangre diferentes, es posible que una de ellas pertenezca al asesino, se pudo dañar al golpearla con la piedra, ésta hipotesis no está descartada en absoluto y la podremos confirmar en breve.

Grabado de La Melancolía (detalle).1498. Durero.