Sólo quería -como todos los domingos por la mañana- desayunar en mi bar (el de siempre), desplegar la prensa sobre la mesa como un mural de palabras mudas, un mundo abierto en canal para mirar lo que hay dentro y pasearme por ese universo de papel dominical, papel de regalo de mi periódico habitual, entre revistas, cartillas para MP-3 y suplementos. No tengo más remedio que tomar aire y vivaquear en la cafetería, antes de llegar a casa cargado como un Boyacá y ponerme a los mandos del ordenador. Pero antes, me tomo uno o dos cafés, chupando uno o varios cigarrillos, cómodamente sentando para hojear las noticias del día antes de que se enfríen. Los periódicos hay que leerlos por la mañana, si se hace más tarde, los sucedidos ya han caducado.
Ya se sabe como vienen los papeles, no soy nuevo en esto de los diarios de información general, pero a veces uno espera que las noticias, alguna vez sean más amables que de costumbre. Y no, desde las primeras páginas ya se me empieza a amargar el café, y eso que lo he cargado de sacarina, el humo del tabaco me hace llorar, y no el sol que reverbera sobre las páginas, el humo ciega mis ojos.
Si es que no tenemos arreglo ni remedio. Somos seres humanos y básicamente ese es el problema. "El pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla... Un país sin memoria de su pasado corre el riesgo de repetir terribles errores otra vez..." Resuena la frase como el oráculo de un ser superior, y no es Florentino Pérez que vuelve.
No se ha acabado el denigrante espectáculo de Busch y su pandilla de seguidores en Irak, y ya tenemos un nuevo panorama marcado en rojo sangre en la agenda, en forma de conflicto bélico, una nueva guerra a la que asistiremos en directo, en un futuro peligrosamente cercano, y me temo que peor que la anterior confrontación; eso sí, cómodamente sentados en el sofá del salón, con la salvadora ventana del televisor abierta de par en par como barrera protectora. Los ayatolás iraníes apelarán a la guerra santa para conseguir adeptos, y el de la Casa Blanca, ese otro ser superior e inteligente, a seguir siendo el salvador de Occidente. O sea, que ya está el lío, otro.
Teherán sigue con su locura de armarse con su programa atómico -seguro que Alá lo dejó escrito- y EE.UU. amenaza con atacar en una infame partida de ajedrez cruenta, del que saldremos perdiendo los espectadores. El mandamás iraní, dirá que si los demás tienen juguetes, él no va a ser menos. Y por ahí tiene razón. Tal vez la locura sea tener TODOS tanto uranio enriquecido, plutonio, como si de un yogur rebosante de vitaminas A, B, C y E se tratara. ¿Para que queremos eso? ¿Para hacer bombas nucleares con vitamina H y despellejarnos los unos a los otros, hasta que sólo quede en pie el obelisco como único testigo de nuestra desaparición? Espero de verdad, que los únicos estúpidos de la Galaxia seamos nosotros.
Y entretanto Ucrania que vuelve a las andadas con su energía nuclear: para conmemorar el vigésimo aniversario de Chernóbil, va a poner en funcionamiento 20 nuevas centrales nucleares -supongo que una por cada año de tragedia, bien pensado-, para ponerse así a la altura de la idiotez de los demás países.
Y alguien que está muy interesado en que el alto el fuego permanente de ETA no llegue a buen puerto.
Y entre toda esa barahúnda de noticias intranquilizadoras, cosillas de menor importancia, para rellenar, lo se siempre: africanos ahogados en el mar, pero son negros y pobres, así que no pasa nada; alguien que mata a alguien por celos; a su ex mujer porque porque es suya; porque desea lo que posee el otro; por odio; o para echarse unas risas mientras se grava en el móvil la paliza que al final, se les ha ido un poco de las manos y se lo han "cargao"; una violación; un ajuste de cuentas; accidentes. Menudencias sin importancia. Tonterías de la gente que se queja por nada. Lo normal para un periódico.
Y no me digan que soy un pesimista exagerado, porque si no, tendré que decirles aquello tan manido de que un pesimista sólo es un optimista bien informado, y no quiero decirlo.
Volviendo a los temas bélicos, me pregunto sobre la capacidad de aguante que tiene el ser humano, ¿se puede ir de un sitio a otro pegando tiros a diestro y siniestro, arriba y abajo, a un lado y al otro, sin que la moral se resquebraje como una sandía? O es que al final, esa nuez que dicen que se asemeja tanto a nuestro cerebro se ha convertido finalmente en una pasa, y ya todo nos da igual; y si todo nos da igual, tampoco sería ya una pasa, sería un callo grande y gordo como la cabeza de Busch, un idiota como su padre pero más, un descerebrado sin nada dentro.
Todo nos da igual, en tanto no nos toque a nosotros, como si se cae el cielo sobre la cabeza a Abraracurcix, pero tranquilo jefe, que eso no va a pasar mañana.
¿Habrá alguien, allá en el espacio exterior que nos esté observando y quiera salvarnos de nuestra locura congénita? ¿O será que sólo está observando nuestra decadencia con ojos interesados y golosos, para ocupar nuestro planeta de forma pacífica, cuando nos hayamos matado unos a otros y ya no haya nadie? Si no es así, absténganse alienígenas hostiles y similares. Ya nos bastamos nosotros sólos sin ayuda de nadie.
Definitivamente, el café, las tostadas y los cigarrillos son malos para la salud. Habrá que dejar de leer.
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"La mejor prueba de que hay vida inteligente
en el Universo, es que no nos han visitado".
No sé de quién es, pero es muy acertada.
Pero nos vigilan, están a la expectativa a ver que hacemos.
Yo soy igual que tú. Leo y releo la prensa diaria pero solo encuentro cosas vanales, sin importancia y pocos resquicios para el amor. ¿No te has dado cuenta?.
Así que lo mejor es que sigas con ese cigarrillo que seguro "te dará la vida", te tomes un café con tranquilidad, dejes la prensa a un lado y cerrando los ojos empieces a soñar. Ello te dará seguramente más alegrías.
Al otro lado, como tu dices, seguro que habrá alguien que coincida contigo en muchas, muchas cosas.
Un beso con cariño
elcorazondelmar