
15 de Febrero de 1983. 7:00 horas. Llevo dos días sin beber por culpa de una resaca terrible, el dolor de cabeza me martillea las sienes con cada latido del corazón y pienso que me va a estallar de un momento a otro entre las manos.
Normalmente, los lunes no puedo ir a trabajar, últimamente ese día me suele costar incorporarme al trabajo y de la cama, me lo suelo saltar porque es como mi día de descanso del alcohol, después de los excesos del fin de semana.
El temblor de las manos es imposible de detener hasta que no bebo, la ansiedad hace que tenga taquicardias que se detienen cuando el licor, me da igual cual sea, empapa mi organismo enfermo.
Voy en el metro con mareos espantosos y sudores de muerte. La resaca me mata y en ocasiones tengo que bajarme, salir a la calle, respirar y tomarme una copa de coñac para poder continuar. Hay veces que después de ocho o nueve, llamo a la empresa diciendo que estoy enfermo, que no puedo ir, y me quedo por ahí bebiendo sin parar. No les engaño, es cierto que no puedo ir, no puedo recluirme en la oficina durante ocho horas y dejar de atender mis necesidades de drogo dependiente... es, lo que soy.
Pero esta vez me he pasado de la raya, la resaca es espantosa, y sin embargo, y a pesar de que no tengo ganas de beber, el cuerpo me pide que le inyecte alcohol. ¿Cómo voy a hacerlo si no puedo ni levantarse de la cama?
Mi mujer no me habla desde hace una semana y ni me mira desde el día anterior. Los niños si me miran, pero lo hacen con una expresión que no puedo olvidar, y que se me queda clavada en el cerebro o en el alma. Se quedará ahí para siempre haciéndome daño. Con ese panorama en casa, pienso que fuera la cosa no puede estar mejor, ha tenido que ser bastante gorda la que he armado, pero en este momento no soy capaz de saber que es lo que he hecho, no recuerdo nada y en mi mente hay un vacío de tiempo en donde no ha ocurrido nada, como si hubiera estado muerto durante todo el día anterior. Los médicos lo llaman lagunas mentales, es un océano de olvido angustioso. A veces me ocurre cuando estoy trabajando, una especie de cortina de inconsistencia me cubre y no sé que es lo que debo hacer, ni sé que es lo que estoy haciendo, me quedo parado en un bypass de espera, de vigilia no programada esperando que vuelva la luz a mi mente. Es una sensación... indescriptible que no puedo explicar.
Tengo que pedir ayuda, alguien se hará cargo de mí porque yo sólo no puedo.
Entre tanto, tengo miedo de aparecer por el bar por lo que me puedan decir.
18:00 horas. Recuerdo aquello que me dijeron hace ya algunos años de dejar de beber eternamente, para siempre, eso me sigue produciendo una sensación de miedo y malestar por algo que estoy seguro no poder llevar a cabo. Pero estoy empezando a planteármelo seriamente. Soy consciente de mi muerte cercana si todo continúa así.
Debería recordar..., recuerdo a los amigos fallecidos por la misma causa y todos muy jóvenes: a Juan, 32 años, amigo de borracheras permanentes y nocturnas, al que visité en el hospital una semana antes de fallecer por una cirrosis, le molestaban hasta las sábanas sobre la delgada piel de su vientre hinchado, a punto de estallar, las venas azules cruzándole el cuerpo como latigazos, convulsiones terribles por la complicación de una pancreatitis aguda; arcadas de muerte, las manos huesudas y crispadas ancladas a la cama para contener los espasmos y el dolor terrible. Recuerdo el olor en la habitación por su muerte cercana y previsible al acariciarle su mano sarmentosa, inerme, sobre la cama.
A Antonio, sólo 41 años, machacado bajo las ruedas de un coche en la M-40, imposibilitado para perder tiempo y llegar hasta el paso elevado para cruzar sin peligro al otro lado de la autovía, empujado por la urgencia de llegar a la taberna lo antes posible para ahogar su ansiedad.
A José Luís, de 35 años, su dependencia le llevó a un estado de depresión tal, que se tiró por la ventana de su casa de Coslada, incapaz de seguir sufriendo una enfermedad que le había sumido en la desesperación y en la esquizofrenia.
Y yo tengo 29, todas estas experiencias dramáticas deberían servirme, pero no me sirven, pienso que la muerte sólo les llega a los demás y que yo me salvaré... Pero actualmente me estoy bebiendo un litro de ginebra en casa, más todo lo que consumo fuera de ella que es tanto, que debo medio sueldo en los bares de la zona. Así que no sé si habrá salvación posible para mí.
Tengo escondidas botellas de vino en la cisterna del wáter para que nunca me falte la dosis, podría morir si no me administro un buen trago urgente cuando me levanto por las mañanas para asearme; escondido en el aseo, me afeito y me lavo la cara y las manos y me tomo medio litro de vino que me quitan las ganas de desayunar. Yo que siempre he sido de ducha diaria, ahora apenas me lavo y si lo hago, es para poder consumir el alcohol que escondo patéticamente en los sitios más inverosímiles. Patético... es el adjetivo que mejor me define, todo en mí lo es.
De todas formas, lo mejor para la resaca es un par de cervezas bien frías, eso me ayudará a continuar, y a partir de ahí, comenzar con la rutina.
Hoy no puedo, pero mañana consultaré al médico.
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Rafael, Cádiz, 1950, dos hijos y un nieto. Vivo en Madrid y adoro el mar; escribo para no sentirme solo mientras opino sobre las cosas que suceden, las que me suceden, e invento aquellas que no sucederán nunca.
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Que sufrimiento constante, ojala que tu relato tan bien plasmado ayude a abrir conciencias y a darnos cuenta que es una enfermedad que a sociedad no quiere ver y lo peor que alimenta.
salud y Paz
Ya queda poquito, superabuela, yo también lo estoy pasando un poco mal... si encuentro un final, mañana acabo.
Salud y paz.
No puede ser tan malo después de todo, sabes concluyo nuevamente q estas hablando de una temática autoasesina( palabra mía y siendo estrenada =D),,, no puede haber tanto sufrimiento en un hombre ( definase , varón y mujer), lo cual tal vez y solo es una adicción, pero esta palabra puede referirse a muchas,xq ser adictos a la bebida y a una serie de cosas q deteriore nuestro interior y exterior,no sería un acto vencedor,sería resultantes de cosas hipotéticas inalcanzables y el medio efectible para salir adelante no sería huir, x lo contrario salir adelante no es cuestión de postergaciones, es un HOY y ya, es un AHORA y YA.
Si opinas algo contrario me gustaría q me envies un comentario referido a ello y sobre el suicidio en este post:
http://www.lacoctelera.com/amausterra/post/2006/03/21/muriendo-es...
Saludos, y adelante q tienes un montón x tejer y fascinar =D...
... la ansiedad hace que tenga taquicardias que se detienen cuando el licor, me da igual cual sea, empapa mi organismo enfermo.
(...)
(sigue leyendo)