El Madrid comenzó bien, el Barça parecía algo nervioso, pero sólo fueron cinco minutos de ilusión hasta que empezó a funcionar la maquinaria azulgrana, con velocidad y precisión en las jugadas, al primer toque, por las bandas, y así no debía de valer o no debía estar permitido; además, salieron cuatro Puyoles, cinco o seis Decos, un Ronaldinho y un Eto'o suficientes y Víctor Valdés en el vestuario. Y enfrente Casillas que si salió, menos mal.
A los 20 minutos, juego espléndido del Barça que ya se había convertido en algo así como un Katrina incruento, como no podía ser de otra forma. Está en otra dimensión, a otra altura, nada menos que once escalones del segundo que de momento somos nosotros, bueno ellos, que yo no estoy para jugar.
Luego vino la justa tarjeta roja directa a la estupidez del número tres, porque antes, Roberto Carlos se había tirado a los pies de Larsson, este buscó el contacto con picardía y cayó, el árbitro picó, digo pitó. Penal que lanzó Ronaldinho y gol.
En la radio decían que el penalti es riguroso. Y yo digo que no hay penalties rigurosos, solo injustos o mal pitados, o es o no es, punto. Y este no fue, por lo tanto, fue injusto. Pero Medina Cantalejo, a partir de ahora "Catalejo", dijo que sí, que le apetecía pitar penalti para convertirse en el "prota". Mal arbitraje del colegiado que no dió una a derechas para ninguno de los dos, aunque creo que perjudicó algo más al Madrid con el penalti ya mencionado, y una serie de faltas al borde del área que casi nunca fueron, y que ejecutó insistentemente Dino, menos mal que no fue su día; con esta actuación arbitral, ya me explico que no vaya al Mundial de Alemania.
En cualquier caso, fue un gol que hizo justicia ante el buen juego catalán, naturalmente, y visto lo visto hasta ese momento, el Barça no necesitaba de la ayuda de nadie y menos del árbitro.
Luego vino la mencionada expulsión de un idiota por protestar al colegiado, dejando el partido casi visto para sentencia. Poco profesional en esta ocasión el 3 madridista.
Menos mal que vino una extraordinaria galopada y una vaselina maravillosa en un estupendo gol, todo del mismo, de Ronaldo, para igualar la contienda.
Pero el Barça estaba siendo superior y no sólo por el número de jugadores, es tan bueno que parecía que jugaba con uno más.
En el segundo tiempo el Madrid se defendía como gato panza arriba; una vez ajustada la defensa con Mejía, tenía la esperanza de que el Barcelona estuviera cansado y jugara a la defensiva tras su buen partido europeo, pero esa expectativa se desvaneció con el primer cambio: entró Giuli y salió Gío. Vaya.
Tenía la esperanza de que el Madrid estuviera más fresco y jugara al ataque después de no haber tenido partido entre semana, pero esa expectativa se desvaneció con el segundo cambio: entró Grávesen y salió Zidane. Joder.
Luego Ronaldo se tiró en el área y me puse rojo de vergüenza. Como cuando veo jugar a Eto'o, que me pongo verde de envidia de la mala y de rabia perruna.
Además, el Madrid no estaba jugando con diez sino con nueve. Me di cuenta cuando un tal Guti fue sustituído por Pablo García. ¡Ah! ¿Pero estaba Guti? Ahí López Caro estuvo bien, fino, en su línea, dado que el empate no le valía para nada, había que jugar para ganar, pero sacó a un medio defensivo recién llegado de una lesión, ¿para perder tiempo y que no se escapara el puntito? Genial.
Y a pesar de todo eso, los madridistas no le perdieron la cara al partido, marcaron jugando con 10, o con 9, no sé, y se consiguió un punto que nos debiera saber a chocolate suizo; y Fernando..., Fernando Martín, que sigue sin perder.
En fin, que terminó el partido y todo sigue casi igual, sólo que ahora el Barça está a 12 escalones por encima.
Y Gasol metió la otra noche 40 puntos en la NBA.
Y hace un rato, nueva exibición de Fernando Alonso que ya tiene 28 puntos en tres partidos, digo carreras..., tonto estoy. Pues eso, que ha vuelto a ganar el "joío" a pesar de que le han hecho salir tres veces. El himno francés suena por el mundo gracias a un español, quién lo diría.