Tener razón es algo que casi nunca consigo, no sé si porque soy fácil de convencer o porque como dijo Rhett Butler a Scarlett O'Hara harto de dedicarle mimitos, "francamente querida, me importa un bledo" tener razón. Pues nada, como dije hace tres meses, concretamente el 8 de noviembre, recién estrenada mi coctelera en el post H5N1, el cual leo ahora y me acojono más que cuando lo escribí, a pesar de que nuestra Ministra de Sanidad y Consumo Elena Salgado nos dijera entonces como ahora que todo estaba más o menos controlado, la gripe aviar llegará a España precisamente por eso, porque el Gobierno ha dicho que no llegará. Llegará, de hecho ya está aquí y nos lo ocultan, claro.
Desde que empecé a ver pollos con bufanda dejé de comérmelos por si las moscas, lo cual me agradecieron enormemente pavos, pollos y gallinas, pero en un ejercicio de incongruencia total por mi parte, seguí friéndome los huevos y lo que es peor, me los comía mojando pan, que es como mejor me como los huevos, con perdón.
Después de tres meses, la ministra sigue diciendo que en España no hay gripe, pero la presidenta de la Comunidad Esperanza Aguirre, está cerrando los corrales y recomendando que las aves vivan bajo techado como medida de prevención. ¿Será por el frío?
De todas formas yo ahora estoy más preocupado porque alguien me responda a una serie de preguntas que me inquietan:
¿Podré ir en Semana Santa a Sevilla en el AVE? ¿Seguirán siendo las cigüeñas las encargadas de traer los niños al mundo? ¿Qué pasará con el cante flamenco? ¿Volverán las oscuras golondrinas? ¿Y el pato Donald? ¿Y el Correcaminos? ¿Y Piolín? ¿Qué será del zorro y de Silvestre?
La gripe aviaria tiene un cierto tufillo, un trasfondo no sé si político, económico o ambos. Pero nunca me he fiado de las instituciones convencido como estoy de que el poder corrompe, por eso no me fío de ellos, de los encargados de informarnos de lo que pasa y por ende, de protegernos. Yo no quiero que me protejan, sólo que me digan la verdad.
Y no me puedo fiar de ellos porque me acuerdo cuando comenzó el envenenamiento masivo con el aceite de colza. Es sólo un bichito sin importancia, decían los importantes de la época, en 1981. Aquello que no tenía importancia alguna degeneró en más de 60.000 afectados y más 700 muertos, en un caso que aún hoy está por resolver. Algo así como los hilillos de Rajoy con respecto al Prestige, unas finas hebras sin importancia que se disolverían en el mar, pero que dejó las costas españolas sumidas en una catástrofe medioambiental sin precedentes, y que la solidaridad internacional se encargó de limpiar.
Todos fueron allí a mirar, Aznar y Rajoy, hasta el rey fue a mirar, todos ellos con sus zapatos lustrosos de 200€ el zapato, mientras los menos importantes nos enfangábamos con su mierda. ¡Deja de mirar, ponte el mono y limpialo, tú que lo has ensuciado! Eso me decían mis padres cuando era pequeñito y manchaba algo.
Los importantes, la gente Vip de todas las épocas siempre nos han ocultado cosillas sin importancia a los que no lo somos tanto; a nosotros que sólo somos Vip una vez al año cuando hay que pagar a Hacienda, o cada cuatro en época de elecciones, los políticos nos ocultan cosas para que no suframos, y con la buena intención de salvar la economía, el escándalo y su poltrona, hasta que el escándalo les devora los huevos cuando se establece la primera víctima, y luego la segunda, y así hasta convertirse en una pandemia galopante y se quedan sin poltrona donde tumbarse. Y luego nada, a vivir de lo que ingresamos los que somos menos Vip.
Queridos niños y niñas haganme caso, no coman pollo ni nada con plumas, de momento, a los importantes ya se sabe que nosotros que no lo somos tanto, "francamente queridos, les importamos un huevo" (no sé de quién es la cita, pero estoy seguro que alguien lo ha dicho).
Yo, por si acaso y hasta que la gripe pase, mi pluma estilográfica la he guardado en el congelador.
8 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« Elucubraciones. | Inicio | Eto'o tiene razón. »

pues por una vez, Rafael, no te voy a hacer caso y voy a seguir comiendo pollo como siempre. Con lo barato que va a estar ahora que nadie querrá comer!!!
Pero bien es cierto lo que dices. La gripe ya está aquí. Lo contrario no tendría sentido. Cómo puede estar en Italia, Alemania, Francia y en cambio aquí no?.
Además, siendo una zona de paso como es España, donde las aves, sabias ellas, vienen a veranear.
Tal vez sea un poco alarmista por situaciones anteriores, pero como digo, no me fío de ellos, así que nada, que no como pollo (el miedo es libre).
Ay los pollos con gripe aviar, las vacas espongiformes, las dioxinas, los herbicidas e insecticidas de frutas y verduras, los metales pesados de los peces... menos mal que nos queda el cerdo.
De los que mandan para que vamos a hablar.
Saludo.
No, si va a resultar que donde esté una buena hamburguesa grasienta, pringosa, con sus aritos de cebolla, sus patatitas, su mostaza caducada. Mmmm, que rico todooo.
Tu artículo escrito en clave de humor propicia el que uno se descojone. El tema del que trata ya es otro cantar , y asusta un poco. De los ciudadanos de primera prefiero ni hablar.
Está muy bueno tu post, se nota que eres de Cai.
Salud
Siempe me gusto la frase de Rhett Butler..jejejeje.
Pues sabes que ? yo todavia no he perdido la costumbre de comer pollo asado ( lo compramos hecho) todos los domingods .jajajajaja..cualquier dia te informo que cogi la gripe ;)
Besitos
Maribel
Pepetxu yo estoy tranquilo ya que no pienso comer nada que vuele, ni tan siquiera subirme a un avión mientras esto no se resuelva.
Espero que eso no os suceda nunca, a nadie más. Los pollos asados están muy buenos, en Cullera había una señora muy mayor que los hacía al as'k, les daba un toque especial, aunque el toque final se lo daba yo comiéndomelo, estaban deliciosos.
Que el pollo de hoy os sepa tan bueno como el primero.
Besitos