"Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas del Ngong..."
Vivir esta historia, en ese marco único de Kenia, y ser protagonista de un cuento de tal belleza. Karen Blixen o Isak Dinesen, una de las dos, deberían haber contado conmigo para protagonizarla, creo que cuento con los elementos indispensables del romanticismo clásico, ahora tan denostado, para haberlo hecho. En un caso personal único en mi, no sé si me gustó más la novela o la película, en esta, hubiera querido ser Finch Hutton, Denys; siempre que Karen, ella, fuera Ella, y poder regalarle así un vuelo a través de las nubes, entre las partituras de Mozart y las estrellas...

Yo tenía una granja en Kenia, al pie de las colinas del Ngong, allí, sumidos en esa clase de felicidad que no puede ser eterna porque tanta no es posible que dure, eternamente, nos amábamos entres las verdes praderas de hierba. Ahora, bastante más al norte, en mi segunda Navidad solitaria, la echo de menos con tanta fuerza, que estoy convencido de un mensaje suyo en cualquier momento, tan increíble me parece que ya no esté junto a mí. Y después de todo no estoy triste, me llevé de Ella todo lo mejor de una mujer, me llevé sus besos y su cariño, aunque no su amor, pero me valió con eso porque sé que me dio todo lo que tenía para mí en ese momento. No le podía pedir más.

Desvarío. No parece que mis pensamientos tengan conexión, pero ahora me acuerdo también de alguien muy querido, ¿por qué no decir que era mi padre?. Murió joven, un año más que yo ahora cuando se fue, y también lo hizo sin explicaciones y sin despedirse. El corazón le fallaba y le falló aquel día, aquella tarde del 76. El corazón de una persona puede fallar por pura enfermedad o por amor. A mi me falla por las dos cosas, así que no sé si viviré mucho con un corazón semejante, que no está curado de ninguna de las dos enfermedades, y que está deseando utilizarlo para algo más que ayudarme a vivir.

No sé si por todo ello, tengo más riesgos que él, nunca se sabe, la vida es caprichosa tanto como la suerte y el destino, las tres van unidas, así que sólo me queda esperar a ver que deciden hacer conmigo... esperar. Me estoy pasando la vida esperando. Sólo es cuestión de tiempo sin saber cuanto tiempo me queda. Por eso tengo que apurar la vida al máximo y aprovechar las escasas oportunidades que se me presenten, sólo quiero un amor auténtico, no de pago, ese nunca me ha gustado por lo que tiene de sucedáneo.
Y mientras todo fluye a mi alrededor, la vida se renueva sin Ella.
Al final, va a resultar que mis pensamientos tienen alguna conexión.

"Han visto un león y una leona sobre la tumba de Finch-Hutton, llegan hasta allí y permanecen de pie o echados sobre ella durante largo tiempo... desde allí pueden observar toda la pradera y el ganado... también la caza que hay en ella... a Denys le gustará saberlo... tengo que acordarme de contárselo".
(Memorias de África. Isak Dinesen)


Concerto in A for Clarinet and Orchestra, K. 622 Adagio
By Benny Goodman
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