Son las cosas que tiene la medicina. Misterios insondables que solamente los médicos conocen. Bueno, habrá que ver, porque las cosas de la ciencia tienen su aquel. Y las cosas que ordenan los médicos, también.
Por ejemplo, desde que mi cardiólogo me ha puesto a dieta (yo prefiero la dieta porque el régimen no me gusta) estoy engordando. Si, si, como lo oyen. Me ha dicho que debo rebajar los lípidos. Yo creía que eso era algo que tenía que ver con el apetito sexual. Y no, es el otro apetito, el que entra por la boca... mmm bueno, dejemos eso; se refería al colesterol. Y que para eso debo hacer ejercicio y comerme todos los días de 4 a 6 raciones de pan, cereales, arroz, pasta y patatas. 3 raciones de pescado, verduras, hortalizas y fruta. 2 raciones de leche, yogur y queso. De 3 a 5 raciones de aceite de oliva y de 4 a 8 raciones de agua.
Yo me pregunto como puedo comerme todo eso en un solo día sin engordar, y además comérselo con ganas, si cuando he conseguido comerme 2 o 3 raciones de algo ya no quiero más, no por nada, es que no cabe.
Yo hago ejercicio físico todos los días, me doblo los "abominables", cinco o seis antes de levantarme, en la cama, hasta que me duermo de nuevo. Me flagelo los lomos hasta que me salen cardenales. Desayuno, con eso ejercito el estómago. Luego aterrizo sobre el ordenador, ejercito los dedos y la mente. Cuatro dedos solo, tengo más pero para que los quiero si me hago un lío, no los uso. Debe de fallar la logística o algo, porque tengo diez dedos y noventa y seis teclas, las he contado. Los dedos son míos y las teclas venían incluidas en el ordenador. Para mi que me sobran teclas, pero yo no digo nada no vaya a ser que me las quiten. "¿Para que quiere usted tantas teclas si solo tiene diez dedos?". "Tengo veinte". "¡Pero ahí van los zapatos!". Mejor callarse.
También tengo una neurona, la de siempre, debo tener más por algún sitio, pero no se donde. No hay más.
Luego voy al gimnasio, y ahí si, ahí si que doy el "do" de pecho. Solo ver a los miuras que se pasean por la sala y ya estoy cansado. Hasta agujetas me salen. Hay cada cachalote... (cómo se enteren lo que les estoy llamando, mañana me van a poner fino). Por cierto, hay que ver como les gusta pasearse por la sala marcando músculo delante de las niñas..., y me he fijado como se desinflan cuando se quedan solos. Como el muñeco de ahí arriba, mucho músculo y poca cabeza. No es que no tengan, es que la tienen enterrada entre los hombros. Lo sé porque una vez vi a uno sacar la cabeza para beber agua, luego la volvió a esconder, como las tortugas. Yo no, yo siempre voy igual, es demasiado cansino estar siempre metiendo estómago, sacando pecho, arqueando los brazos. Una vez me paré a hablar de esa guisa con una compañera y dos minutos después me empecé a poner morado y a marearme por falta de oxígeno, así que tuve que soltar con urgencia y disimulo todos los michelines. Que estupidez.
Yo en el gimnasio lo que hago es correr, pedalear y remar un rato, subo escalones otro rato, luego el monitor me hace la respiración boca a boca otro rato y me voy a casa.
Me gusta todo menos lo de la respiración boca a boca. Si fuera una monitora iría todos los días, aunque el médico me ha dicho que solo 3 o 4 raciones de gimnasio a la semana es suficiente. Menos mal, porque el monitor últimamente me mira con ojos tiernos, no sé que habrá visto en mi. A lo mejor está harto de tanto músculo y está buscando algo más normalito, el caso es que siempre se pide él para reanimarme. Aunque bien mirado el chico no está nada mal, y es la única experiencia sexual en los últimos meses que tiene una.
¡Huy, en que estaré yo pensando!