Otra vez ella.
Hoy he vuelto a acordarme de ella. No la he soñado mientras dormía como la vez anterior, simplemente me ha venido su imagen de repente, como un golpe, nada premeditado como otras veces.
Cuando me he querido dar cuenta ella estaba conmigo, junto a mí.
La he vuelto a sentir.
Me he vuelto a acordar del roce de sus manos.
Su pelo como hilos de sol.
El tacto suave de su pecho de seda.
Su olor.
Sí, era ella.
Todo otra vez. Todo de nuevo.
Y después, esa sensación de proximidad se ha desvanecido.
He intentado volver a recuperar la memoria de esos momentos mágicos, pero el recuerdo, esquivo, me ha abandonado. También él, cruel, definitivamente.
Solo han sido unos segundos, casi no he podido atraparlos en mi interior para analizar su contenido. Los segundos solo son tiempo pasado y solo se han quedado lo suficiente como para adivinar que era ella; luego, han desaparecido sin darme la posibilidad de quedármelos para mí. De disfrutar de su presencia.
Esta situación me desorienta. Parece que cuando más tranquilo me encuentro, desprevenido, ella se acerca y me acecha, como si quisiera mantener su recuerdo activo dentro de mí. Como si no quisiera dejarme escapar.
Y luego la nada. Esa sensación que me equivoca, me sume en la turbación, y se evapora y no vuelve aunque intento recuperarla para mí. No se trata solo de pensar en ella, es algo más, es como si la estuviera viviendo de nuevo. Algo automático se conecta en mi cerebro. Y entonces aparece. Es extraño.
Me desconcierta, porque cuando creo que ya pasó todo, ella regresa, en ese momento daría cualquier cosa porque fuera cierto. Y no sé si en el fondo lo que quiero es que se quede.
Cuando me deja esa especie de ensoñación, lo que deseo es que ella también se vaya, que no regrese más.
Es todo tan confuso, tan contradictorio.
Cuando se diluye la fantasía me parece que todo sigue igual que antes, hasta que me acuerdo que todo acabó hace tiempo. Es como cuando te acabas de despertar y no sabes en que día estás, o si sigues dormido.
Todo ha sido un sueño. El sueño de un segundo.
Esperaré su regreso. Pero no quiero que vuelva.
Ella...
Era...

Rafael, Cádiz, 1950, dos hijos y un nieto. Vivo en Madrid y adoro el mar; escribo para no sentirme solo mientras opino sobre las cosas que suceden, las que me suceden, e invento aquellas que no sucederán nunca.
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Jose Miguel dijo
Yo he tenido alguna ella. La verdad, me agrada que vuelva su recuerdo, no lo paso mal. Los recuerdos si son buenos pueden volver. Por mi parte siempre son bien recibidos.
Saludos.
23 Noviembre 2005 | 08:16 PM